¿ TIENE MARCHA ATRÁS EL ” BREXIT ” ?

¿Tiene marcha atrás el Brexit? En teoría, sí. Incluso hay líderes británicos y europeos que lo desean. Pero, queridos amigos europeístas del Reino Unido o anglófilos del Continente, es algo casi imposible.

Ha sido Donald Tusk quien ha avivado las brasas de nuevo: “En el Continente no hemos cambiado de idea. Nuestros corazones están todavía abiertos para vosotros”. El polaco que preside el Consejo europeo evocó esa posibilidad en la Eurocámara.

La novedad es que Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión y poli malo del tándem, se sumó el mismo martes. Vista la reacción negativa de la premierbritánica, ayer recordó que una vez fuera, el Reino Unido siempre puede volver a pedir la admisión en el club.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, también se ha mostrado favorable a la reversión del Brexit. Veremos si lo repite hoy en su cumbre con May. Fiel a su estilo, el galo va a anunciar el préstamo del Tapiz de Bayeux, joya del arte medieval. Conmemora sobre 68 metros de lino la batalla de Hastings que selló la victoria del normando Guillermo el Conquistador sobre los ingleses en 1006. Ahora bien, ni los detalles diplomáticos ni las frases cariñosas son una política. Y para revertir el Brexit, el Reino Unido tendría que pedirlo y los 27 aceptarlo. Esto último es probable. Pero lo primero dista de ser posible.

Por mucho que los eurófilos del Partido Conservador den ahora alguna señal de vida, no están en posición de hacer caer a la primera ministra. Y aunque Tony Blair haya urgido a parar el Brexit, tampoco sería fácil desalojar al líder laborista Jeremy Corbyn, euroescéptico de toda la vida.

Es cierto que los liberales de Nick Clegg y los nacionalistas escoceses están por la labor de abortar el Brexit. Pero son fuerzas marginales en los Comunes. Para una mayoría favorable en Westminster, haría falta otro referéndum u otras elecciones.

Y esos escenarios sólo serían posibles si las negociaciones entre Europa y el Reino Unido terminan en un fracaso estrepitoso. Algo que ambas partes desean evitar. O si el acuerdo final es rechazado por el Parlamento británico, algo imprevisible.

Es lo que tienen los referéndum. El pueblo decide. Aunque su decisión haya sido alimentada con mentiras y demagogia. Al despertar del sueño, no hay vuelta atrás. Conviene escarmentar en cabeza ajena.

Iñaki Gil ( El Mundo )