MARCHA LGTBI: ORGULLO Y PREJUICIO

Las asociaciones convocantes de la marcha del Orgullo Gay de Madrid demostraron ayer su marcado sectarismo ideológico. La que históricamente ha sido una fiesta de la tolerancia y la convivencia por encima de los prejuicios sociales se vio empañada por la decisión de no permitir que el presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, ni ningún otro representante del PP pudiesen ir en la cabecera de la manifestación.

De esta forma, se convirtió en excluyente un movimiento que nació con el espíritu de integrar en la sociedad a colectivos que hasta no hace muchos años vivían en los márgenes o tenían que ocultar su identidad por miedo al rechazo. La democracia se construye con el diálogo, no a través de vetos partidistas.

El Mundo