MARCHENA

Estaba claro que Manuel Marchena era el hombre más indicado para presidir el Consejo del Poder Judicial. Lo demostró ayer con un gesto que lo honra y que evidencia que en España todavía hay jueces.

Es la segunda vez que Marchena se queda a las puertas de estar al frente del Tribunal Supremo, que sería la culminación a una brillante carrera jalonada de méritos contraídos con la Justicia y con España.

De nuevo, la mezquindad de la ministra de Justicia, Lola Delgado, al filtrar el acuerdo alcanzado y la torpeza de Cosidó al hacer comentarios improcedentes en clave urbi et orbi, han favorecido que un jurista de la calidad, prestigio e independencia de Marchena se quede fuera del necesario proceso de recuperación de la credibilidad del que tan necesitado está el sistema judicial español.

Al final pierden España y sus ciudadanos. Retransmitir en directo una negociación de este calibre no tenía otro objetivo más que frustrarla. Quien lo haya hecho pretendía justamente eso. Los pactos, como todos los acuerdos, primero se hacen y después se cuentan.

El Astrolabio ( ABC )