MAREA DE MAREAS

Alberto Garzón declaró recientemente que existen condiciones objetivas que explican que la gente llegue a estallar como ha ocurrido en Lavapiés. ¡Condiciones objetivas! Eso me suena. Se escuchó muchas veces en el Dôme de París cuando los exiliados hacían marcas con los nudillos en las mesas de mármol jurando que Franco estaba al caer. Condiciones objetivas, lo que en otro tiempo pudo ser alarde intelectual, pasó del refinamiento expresivo a pedantería, y por último a frase hecha.

Hay lugares comunes de derechas, de izquierda y de centro. Los comodines verbales, los tópicos de todas las ideologías indican pereza mental, falta de creatividad. Ese tópico de las condiciones objetivas resulta especialmente grandilocuente pedante y cursi. Tan cursi como pedir caviar en una taberna, que dijo Ramón Gómez de la Serna. Es verdad que hay quien tema que esto pueda hundirse. España parece estar en vísperas de una revuelta general. Como anunció hace un siglo Marinetti: “Cantaremos a las grandes masas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas”.

Voy preguntando que está pasando aquí y me dicen que el espontaneísmo no existe: todo está organizado, pero no pasará nada. El Gobierno tan rodeado aprobará los Presupuestos el 27 de marzo en un Consejo de Ministros. Si al final el Ejecutivo no pudiera dormir con sus enemigos, habría elecciones y la izquierda retrocedería. Por ahora, todo lo más que pueden conseguir los motines callejeros es que cambie un Gobierno y que vuelva otra vez él mismo con una derecha ampliada.

Estamos observando la pleamar de la indignación. Se sube alguien a una lata y la gente desemboca en la calle. Vivimos otro 15-M. Le llaman “marea constituyente” y culpan a Podemos de dirigir otra vez el descontento, la marea de mareas, llevando las pancarta de mujeres y abuelos. Pregunto si todo esto no desembocará en un triunfo de la derecha. “Es que -me explican- estos no son los abuelitos que dan de comer a las palomas, sino los combatientes de la huelga general del 88, los que se movilizaron contra los minijobs de Felipe González.

Los pensionistas y las feministas se han quedado con nuestra copla mientras el PSOE está en pleno desbarajuste. Aquel partido que todo lo arrebataba sigue ahora soltando lastre, uncido al bloque monárquico. Nosotros resistiremos, pero si el PSOE sigue deshaciéndose, claro que es posible el triunfo de la derecha”. Los de Ciudadanos, que dicen tener un proyecto renovador, limpio y sensato para España, serán la tabla de salvamento, junto a los nacionalistas, de un Gobierno al que acusan de corrupción y despilfarro.

Raúl del Pozo ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor