MARLASKA, EN EL » PAÍS » DE IGLESIAS

Sepa el lector que en el país donde vive no es una enorme falsedad asegurar que la Justicia deja impunes los delitos que puedan cometer los «ricos y poderosos corruptos» porque estos gozan de «privilegios» y «contactos» suficientes para librarse de una condena.

Que eso, que a usted le puede parecer una crítica indiscutible a los jueces porque los viene a señalar como potencialmente corruptos y prevaricadores ante esos «ricos y poderosos corruptos», no es tal.

Al menos así lo cree el ministro del Interior, magistrado de carrera, que ayer salió en defensa de la última acometida de Iglesias contra la Justicia a cuenta de la condena de su conmilitona Isa Serra, que se lio a sopapos e insultos con los guardias que acudían a la ejecución de un desahucio y a la que condenó el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que no tiene pinta de ser el juzgado de paz de Botorrita del Condado sino la máxima instancia provincial compuesta por magistrados con la suficiente experiencia para determinar los hechos probados.

Marlaska parece decidido a no pasar desapercibido en esta crisis. Y a fe que lo está consiguiendo pues tras mandar a la Guardia Civil a atajar las críticas al Gobierno con la excusa de los bulos, ahora le hace una pedorreta al órgano de gobierno de los jueces y a la mayoría de las asociaciones de magistrados que han protestado contra la soflama de Iglesias.

Y lo viene a centrar todo el ministro en la libertad de expresión del vicepresidente toda vez que afirma que «básicamente hubo una valoración de una persona que es de un partido». ¿Valoración de una persona?

¿Y lo de la venia para delinquir de algunos «ricos y poderosos»? ¿Y lo de los «privilegios» y los «contactos» que funcionan como una especie de salvoconducto de algunos para delinquir? Así las cosas, parece que el único habilitado para lanzar un bulo descomunal sin que Marlaska le envíe a los guardias del general Santiago es Iglesias, que puede afirmar que aquí no está garantizada la independencia judicial y que en los tribunales se discrimina entre los «ricos y poderosos» y los que no lo son.

Esperemos que cuando Marlaska deje de ser ministro la puerta giratoria no se detenga otra vez en un juzgado, no se le vaya a presentar allí un «rico» o un «poderoso» y tengamos un lío.

Álvaro Martínez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor