MARLASKA Y SUS » MANTECAS »

En los primeros tiempos del felipismo, siendo ministro de Educación José María Maravall y en las protestas de la extrema izquierda a su reforma educativa, que era mucho más izquierdista que las protestas, se hizo famoso un tipo llamado El Cojo Manteca, cuya imagen porfiando a golpes con su muleta hasta romper el anuncio de cristal a la entrada del Metro en Madrid se convirtió en el símbolo esperpéntico de aquellos desórdenes callejeros. Manteca murió politoxicómano y olvidado por todos en la cárcel hace años.

El ministro del Interior, Marlaska, que va camino del banquillo como presunto polidelincuente, tiene ya también su símbolo de burricie callejera, pero no en su contra, como Maravall, sino a favor, porque es la violencia propugnada contra la mitad de los ciudadanos, reos del delito de votar al PP, Ciudadanos o Vox, por el ministro que debe protegerlos, y que ayer se ratificó en su afán prevaricador.

El Manteca de Marlaska se llama Sergio, es un asturiano del PSOE, de 35 años, cofrade, pues, de la politóloga Lastra, y ha ostentado varios cargos en el partido, representándolo en la administración local. Como imagen señera de la violencia en el desfile del Bochorno Gay, al Manteca de Marlaska debería llamársele Mantecas, oMantecas Peludas, porque se ha reivindicado como orgulloso propietario del nalgatorio exhibido ante los líderes de Ciudadanos como órgano de reflexión crítica.

Cada cual piensa con lo que puede y el PSOE ha orbitado de aquel Maravall a este Mantecas. Qué mejor demostración del tránsito de aquel Gobierno para el pueblo, por errado que estuviera, a esta herrada complacencia con las coces de la plebe. Si a Maravall lo honró la oposición a su Ley del Cojo Manteca, a Marlaska lo retrata la identificación del Mantecas con su incitación a la violencia. La izquierda española ha pasado del proyecto al delito, sin salir nunca del sebo.

En la cloaca de Interior, Marlaska, que ayer se refociló en su fechoría, ha bajado de la falsa muerte de Paesa y los faxes de Don Pasqualone en francés de Chamberí, allá cuando Roldán, a su desinforme contra los diputados agredidos -calumniados por la manada prisaica-, contra los policías de verdad que iban en el desfile exornado por el dorso mantecoso y contra la Ley que juró defender desde su ministerio. Hasta las cloacas degeneran.

Federico Jiménez Losantos ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor