La Triple M se obstina en declarar a Putin un tirano insufrible, parece que la mayoría de los rusos no lo considera así, hoy por hoy; y son ellos quienes tienen que resolver el problema, no quienes no podemos darles ninguna lección.  Con ello, los políticos español es desvían la atención de un tirano real que tenemos a las puertas, que amenaza nuestro territorio y de quien se proclaman amigos los gobiernos lacayos PP y PSOE.

En el franquismo, España intentó una política en el Sahara pasando de considerarlo un trozo del país, como Francia a Argelia, a buscar una independencia amistosa que salvaguardase los intereses económicos españoles en los fosfatos, la pesca u otros que surgieran Esta política la hicieron fracasar los propios saharauis, unos pasándose a Marruecos y otros atacando a España con las armas al servicio de Argelia.

Los saharauis querían echar a España, como los marroquíes, los argelinos y los mauritanos. La ONU decidió un referéndum de autodeterminación que en tales condiciones España no tenía por qué cumplir.

Quizá lo habría hecho viviendo Franco, pero Franco se estaba muriendo, sus herederos ya entonces demostraban su  inconsistencia y baratura política,  y Usa, que no quería que su aliada Marruecos quedase rodeada por tierra, entendió que  España no iba a garantizar nada, y Marruecos sí.

En tales condiciones, el abandono del Sahara a Marruecos era obligado, por más que se realizara de un modo humillante. Y fue para Marruecos un regalo envenenado, que le absorbió gastos y energías durante muchos años y evitó que atacase más directamente a España.

El hecho es que España no tiene la más mínima obligación con los saharauis ni con los marroquíes. El problema lo han creado otros, y otros deberán resolverlo. Marruecos es una amenaza permanente para España, y la política de Madrid en el Magreb debe tener esto muy en cuenta y jugar con sus debilidades internas y sus querellas con Argelia para mantener a raya sus apetencias y evitar el choque abierto, para el que, no obstante, es preciso prepararse.

Marruecos es aliado de la OTAN, pero es demasiado débil para suponer un peligro real para España, a no ser que los gobiernos españoles, débiles y de tradición traidora, le den esperanzas de éxito. Que es lo que vienen haciendo de mucho tiempo atrás.

Lo del Doctor, ahora mismo, es solo una continuación de una larga serie de invitaciones a que Marruecos se sienta fuerte.

Y si España no se libra de tales partidos y gobiernos estará condenada a obrar de títere de  potencias ajenas y expuesta a la disgregación interna .

Pío Moa ( El Correo de España )