MÁS CONFUSIÓN TODAVÍA

Con el recuento cerrado, el bloque de la derecha se ha quedado lejos de los 176 votos necesarios para gobernar, mientras el de la izquierda tiene distintas combinaciones para lograrlo. Pedro Sánchez ha crecido considerablemente y aunque con Podemos tampoco lo logra, podía formar gobierno de unírseles el PNV y Esquerra Republicana, la gran vencedora en Cataluña.

Pablo Casado, en cambio, ha recibido un tremendo golpe, dejando al PP con la mitad de los escaños que tenía. No sólo eso sino que Rivera se le aproxima, lo que abre una de las mayores incógnitas de la jornada: ¿pactará Rivera con Sánchez, el gran sueño de éste para formar un gobierno de centro derecha-centro izquierda, al librarle de la maldición sobre él de ser el caballo de Troya de los independentistas?

Rivera había jurado que no lo haría, pero ya sabemos que la política hace extraños compañeros de cama y cosas más extrañas hemos visto. Seguro que le costaría un castigo en las elecciones municipales dentro de un mes, pero las circunstancias han variado, entre otras cosas porque Vox ha irrumpido en la escena política española como un elefante en una cacharrería.

Es verdad que ni de lejos ha obtenido los escaños que pretendía, pero las dos docenas que obtuvo le bastan para desbaratar los proyectos de los demás. Otros que han crecido son los nacionalistas, no sólo en Cataluña, sino también en el País Vasco, lo que no es una buena noticia para España. Es verdad que ERC se ha mostrado menos partidaria de repetir la experiencia del 1-0, pero sólo de momento, ya que su objetivo sigue siendo la independencia.

Para resumir: lo único claro es que la izquierda se ha impuesto por mantenerse unida, mientras la derecha ha perdido por cuartearse, lo que quiere decir que bastantes votos a Rivera y Abascal han favorecido a Sánchez, como veníamos advirtiendo.

Lo que significa que los españoles aún no hemos adoptado la «real politik» en democracia, basada en los pactos, empezando con los que comparten principios comunes. Pero preferimos la identidad del pequeño grupo, la comunión espiritual, rechazando incluso a los parecidos. Los que conduce a la fragmentación, que se acusa en todos los aspectos de la vida, del que acabamos de tener el mejor ejemplo.

Aunque no hay que perder la esperanza. La mayor virtud de la democracia, y hoy hemos tenido una gran muestra de ella, es que nos permite corregir los errores. Eso sí, pagando un precio por ello. El de la derecha será una amarga travesía del desierto por haberse destrozado a sí misma.

¿Cuánto durará? Eso depende de cómo Pedro Sánchez administra su victoria. ¿Buscará el centro, adoptará la radicalidad económica de Iglesias, aceptará las propuestas de los independentistas? Puede que ni él mismo lo sepa. Pero que nos esperan días, puede que meses e incluso años turbulentos, no hay la menor duda.

José María Carrascal ( ABC )

viñeta de Linda Galmor