MÁS IMPUESTOS PARA PAGAR LA IDEOLOGÍA

La oleada impositiva que prepara el Gobierno parece diseñada para dar la razón a quienes atribuyen a la derecha la exclusiva del control presupuestario y a la izquierda la tentación incontenible del gasto. Con la crisis aún fresca en el recuerdo y la recuperación pendiente de consolidación, Sánchez trata de suplir con un generoso riego de dinero público la falta de escaños para legislar.

El objetivo: aumentar la recaudación hasta 7.000 millones anuales y endurecer la lucha contra el fraude esperando que afloren 1.000 millones más. Plantea así nuevas figuras impositivas al amparo del prurito ecológico que gravarán desde las bolsas de plástico hasta las emisiones de dióxido de carbono, pasando por la equiparación entre diésel y gasolina, de modo que cada litro de gasoil se encarecerá 15 céntimos. Cunde la alarma entre los autónomos que dependen del coche para trabajar.

Pero para llegar al nivel recaudatorio fijado, Sánchez planea además subir el IRPF y Sociedades. La ofensiva fiscal obedece a la necesidad de pagar las medidas ideológicas anunciadas en un mes de Gobierno. Lo cual nos recuerda aquella frase de Zapatero a Solbes en los comienzos de la crisis: “Pedro, no me digas que no hay dinero para hacer política”. Ya sabemos lo que vino después.

El Mundo