MÁS PAÍSES, MENOS ESPAÑA

El costalero Errejón tiene la misma tara política de nacimiento que el que lo fue todo para él, el nazareno Marqués de Galapagar: no puede decir la palabra España.

Llevando al extremo la vil sumisión de la izquierda a los nacionalismos antiespañoles y a sus planes de discriminación laboral, lingüística y social, lo primero que ha hecho el grabado escrachador de Rosa Díez en la Complutense, el becario black de la universidad de Málaga, el multimillonario ladrón de fondos venezolanos -75 millones de euros de la CEPS- el antisistema que, cuando rodeaba el Congreso con Alfon y demás pandilla firmaba con el acrónimo ACAB (All Cops Are Bastards), es renunciar a llamar a la adjuntía que le ha montado Ferraz «Más España».

Por eso, que no es complejo sino traición al pueblo y sumisión a las castuzas periféricas, su nuevo partido, como el viejo, no pasará de cirineo del PSOE, que desmonta a España los días pares fingiendo que la defiende los impares y lleva siglo y medio destruyendo la nación política pero heredando a los que la construyen o, tras pasar ellos por el poder, la reconstruyen.

La experiencia es un grado; y Errejón siempre ha sido un grado inferior a alguien: Iglesias, Carmena, Sánchez y, ahora, hasta del de Equo. Vale lo que su jefe. En sí y por sí, poco menos que nada.

Como vimos en la investidura de Díaz Ayuso, el Sacarino de Moncloa es un chulín de cátedra que vacila entre dos totalitarismos: el fascista-peronista y el marxista-leninista. Su Laclau es el gulag cantado por Evita o Chávez travestido de Cristina Kirchner, el «sayón con hechuras de bolero» que adivinó Machado.

Pero eso es hoy la izquierda en España: la ardorosa negación de una nación de ciudadanos libres e iguales en favor de las taifas insolidarias. Cuando han visto que Errejón no era «Más España» sino menos, se han zambullido en su incubadora mediática («Más PRISA» y «Más Sexta») los separatistas catalanes del País Valenciá y el nacionalismo baturro, mientras llega la chirigota separatista andaluza de Rodríguez y Er Kichi. ¡Y todavía cantan la Internacional!

Como Errejón Tres-comidas-diarias dice que él, sólo él, no es sectario, ha corrido a proclamar que nunca pactará con Ciudadanos. Será porque hablan «la lengua de las bestias salvajes». O porque su amo, de momento, dice «arre». Pactará cuando diga «so».

Federico Jiménez Losantos ( El Mundo )