MASCARILLAS

El empeño de mantenerse sordos desde el 30 de enero hasta el 9 de marzo, a pesar de la emergencia sanitaria global que lanzó la OMS, nos llevó a desprotegernos de tantas cosas, que a día de hoy mendigamos mascarillas.

Ya sabe el amigo lector que la mascarilla es una tecnología punta de compleja fabricación. Si no lo sabe, puede que se lo imagine. Parece increíble que nuestro país no logre fabricar un utensilio tan sencillo. Como parece mentira que no exista un liderazgo fuerte que pueda poner a fabricar en España alcoholes, guantes, batas, test, respiradores o mascarillas.

El tiempo se les va en esa otra enfermedad que se llama sectarismo. Pocas veces asistimos a una catarata de insultos tan vesánica en el Parlamento como la que Adriana Lastra le endilgó el jueves a Pablo Casado. Bueno, sí, hay otro antecedente, Irene Montero a Mariano Rajoy.

Ellos se creen los buenos y como carecen de valores democráticos, no comprenden que otras personas distintas a ellos podamos pensar y atrevernos a decir lo contrario. Total por unas mascarillas… y más de 15.000 muertos

El Astrolabio ( ABC )