MATAR A LA OPOSICIÓN

En su afán por apropiarse de todo, y expulsar a la derecha de la vida política, Pedro Sánchez dijo ayer que la Constitución la hicieron «la UCD, el PSOE, el PCE y los nacionalistas». Hasta ahí el delirio. ¿Y Manuel Fraga? ¿No fue padre de la Constitución? Ahora resulta que la Carta Magna la hicieron los mayores de Sánchez y sus socios. Se apropió así de la Transición y se quedó tan ancho.

Como un rey Midas de la ideología, Sánchez contamina todo lo que toca. En el Día de la Mujer, los socialistas se apropiaron de todas las conquistas feministas (a pesar de que en la II República el PSOE votó en contra del sufragio de la mujer) para expulsar a la derecha.

«Dónde están, no se ven, las mujeres del PP», cantaban sus ministras y su señora. Así defiende este PSOE a la mujer: expulsando a las que no comulgan con el credo sociata. En el día del Orgullo Gay, su ministro del Interior señaló a los diputados de Ciudadanos, que acabaron huyendo a la carrera.

Así defiende este PSOE a los homosexuales: señalando a quienes no se someten a su ideología. Ese es el talante democrático de Pedro Sánchez. Esa es la estrategia dictada desde La Moncloa: demonizar a la oposición, y arrinconarla, para deslegitimarla.

Sánchez, ese aspirante a presidente del Gobierno que en su discurso de investidura no hizo ni una sola referencia a Joaquim Torra, a pesar de que está a un paso de atrincherarse en el Parlament para desobedecer a la Junta Electoral Central. Sánchez, fuerte con los constitucionalistas, débil con los independentistas; fuerte con quienes defienden el cumplimiento de la Ley, débil con quienes pisotean la Constitución.

Y entre tanto, los que ayer sonreían en el Congreso eran Pablo Iglesias e Irene Montero, eran los diputados de Bildu, era Gabriel Rufián. E Incluso Laura Borràs, a pesar de su voto negativo. Todos ellos ganan. Y los demás, fachas.

Juan Fernández- Miranda ( ABC )

viñeta de Linda Galmor