ME DECLARO INSUMISO

La gota ha colmado mi vaso y renuncio a hacer  más equilibrios en el cable de la prudencia formal que he intentado mantener desde el comienzo del confinamiento  subrayando los elementos positivos de esta situación trágica que estamos viviendo.   

A partir de ahora me niego a participar en ninguna campaña de buenismo programado  y mucho menos aceptaré hablar de la suerte que tienen los que no se mueren ni de la alegría de los que sanan.

No quiero dulcificar una tragedia que está siendo minusvalorada con  la ocultación de imágenes de muertos que parece que no existen ,  la filtración de datos, el  control de la información,  la sumisión de un cierto periodismo e incluso de la Asociación de la Prensa de Madrid,  el envalentonamiento de los insultadores que defienden al gobierno amenazando a quienes les critican, y la  creación de un estado de opinión favorable a asumir que tenemos que aceptar a ser menos libres, y no me refiero a la libertad de salir de casa sino a la libertad de hablar, de opinar,  de criticar y  de exigir.

La creación de un ministerio de la verdad está en el horizonte y ya trabaja en él el Director del desprestigiado CIS, Jose Félix Tésanos, que en su última encuesta  ha preguntado  si  “habría que prohibir la difusión de bulos e informaciones engañosas y poco fundamentadas por las redes y medios de comunicación social, remitiendo toda la información sobre la pandemia a fuentes oficiales, o cree que hay que mantener la libertad total para la difusión de noticias e informaciones”

La pregunta  que busca inducir una respuesta favorable a la aceptación de la censura  chorrea indecencia, porque  basándose en lo que digan los encuestados, el gobierno se sentiría legitimado por la opinión pública ( no por el parlamento) para limitar la libertad de expresión, base fundamental de cualquier democracia.

Denuncien las mentiras y manipulaciones, insten a los jueces a que las persigan, comiencen ustedes y sus adláteres por  aplicarse el cuento,  pero no metan sus manos en un derecho fundamental de la democracia. 

Estamos  ante una emergencia sanitaria, pero aprovechando esta situación que nos tiene en shock a gran parte de los ciudadanos corremos el riesgo de que los poderes públicos nos conduzcan a una situación de emergencia democrática.

Sé que esto suena fuerte pero alguno debería leerse el libro de Timothy Snyder  titulado “Sobre la tiranía:  20 lecciones que aprender del siglo XX”, en el que el autor sugiere “ no obedecer por anticipado, elegir una institución y defenderla, ser todo lo valiente que se pueda, creer en la verdad e investigarla ,y pasar más tiempo frente a un libro que ante un  ordenador, porque la ignorancia desarma.”

La democracia es un estado de opinión y nadie está en posesión de la verdad absoluta. Por eso jamás hay que renunciar a opinar  ni a permitir que el estado nos imponga un pensamiento único.

Pero sobre todo es especialmente intolerable que el estado elija a las víctimas  de la mentira y proteja a los verdugos de la verdad, algunos de los cuales  no tardarán en responder a esta columna opinando libremente lo que piensan, y están en su derecho a hacerlo, que vale tanto como el mío a escribir lo que digo.

Diego Armario