ME DUELE ESPAÑA

Yo entiendo a los catalanes independentistas y comprendo a los tipos de la CUP y a sus primos hermanos de Podemos, porque desprenden el mismo aroma.

No critico a los advenedizos que necesitan envolverse en un trapo que no les representa pero que les permite estar bajo el paraguas de las subvenciones que no recibirían en sus países de origen.

En cambio a los que no entiendo ni respeto, porque su pensamiento es producto de la excrecencia que genera el odio, es a los que sin ser catalanes, ni importarles un carajo lo que sea de ellos,  se suman a esta orgía de desvaríos  y apoyan cualquier cosa que pueda hacer daño a España.

Han visto las trampas y el desprecio a las normas democráticas que ha hecho el gobierno de Puigdemont, conocen las mentiras de su propaganda, el fraude de las votaciones, saben que la ley es la norma en las sociedades democráticas y civilizadas, pero prefieren apoyar a unos golpistas con tal de dar salida a la mala bilis que circula entre su hígado y sus gargantas.

Su borrachera de saña limita su vocabulario porque necesitan muy pocas palabras para expresar su pensamiento único.  Llaman fascistas a  cualquiera que no se declare de izquierdas y parecen ignorar que ese apelativo les  corresponde a todos los que se comportan   con la intolerancia y el odio que ellos exhiben.

Son guerra civilistas y si algún día España se convirtiese en el erial de derechos y libertades que añoran, ellos mismos acabarían siendo las victimas de ese régimen.

Frente a ellos están los que llaman rojos con desprecio, y les corresponden con la misma  animadversión.  Son tan  intolerantes antisociales y anti demócratas  como ellos,  pero eso es España en la que una parte de nuestra sociedad se replica en los odiadores del otro lado.  

Lo que sucede hoy en España no es nada nuevo, es un dèjá vu que se repite desde hace siglos, mientras se lleva por delante y sume en desesperanza a generaciones, a veces literariamente creativas desde la tristeza y la añoranza de tiempos mejores.

Me duele España, un país que ha acomplejado a unos  hijos que guardan silencio para no meterse en problemas e ignoran que solo los cobardes acaban siendo víctimas de los chulos del barrio, una figura  que ha ido escalando posiciones hasta llegar a los parlamentos.

Me duele España como las dos que le dolían a Machado, con la diferencia de que a mí ninguna de ellas me helará el corazón porque me conozco de sobra a los tipos y tipas más indignos de las dos orillas.

Me duele España porque nos gobiernan los peores, los más inútiles que creyeron que bastaba con arreglar las cuentas y los balances financieros para salir de una crisis económica mientras no hacían nada para que saliésemos de la crisis moral de una sociedad que ya no cree ni en sí misma ni  en sus dirigentes.

Me duele España porque la alternativa a un gobierno mediocre que carece de un plan serio para nuestro país es tan irresponsable y cutre como el que hoy criticamos.

Me duele España porque siempre desee y peleé para que mis hijos y mis nietos conocieran una sociedad mejor que la que a mí me ha tocado vivir, y hoy no veo una salida que haga posible que se cumpla ese sueño.

En estos momentos difíciles yo no espero nada de los otros países europeos, no ejemplares, preñados de gente, gentecilla y gentuza  que, cual meretrices de puti club de carretera , en cualquier momento se encamarán con quien sea menester.

Yo solo quiero confiar en mi gente, que también la hay sensata y patriota, un término devaluado que ya casi nadie se atreve a pronunciar porque lo moderno es ser ciudadano del mundo y paria de la tierra.

Me gustaría tener algo de esperanza porque   históricamente el triunfo de los golpistas nunca benefició si siquiera a quienes les apoyaron.

Hoy hay ciudadanos que se avergüenzan de decir que son españoles y que en cualquier otra nación serían inmigrantes ilegales. Festejan su propia desgracia, porque no han tenido tiempo de constatar que aplauden todas las ilegalidades que criticarían con razón si las cometiese otro gobierno distinto al catalán.

Me duele España pero no me avergüenzo de ser español.

Diego Armario