MELANCOLÍAS POLÍTICAS

Las cuestiones esenciales de la democracia que vivimos, así como los consensos alcanzados en el arranque de este tiempo, allá por 1978, parecen estar en peligro con la clase política que nos toca ahora. La culpa es nuestra por votar como votamos.

Tal vez va siendo momento de que nos preguntemos si acertamos cuando dejamos los designios de España en determinadas manos. El espectáculo de ayer solo mueve a la melancolía. Políticos golpistas inventándose fórmulas para evadir su compromiso con el Estado de Derecho.

Un presidente del Gobierno al que le vale absolutamente todo con tal de continuar en una silla para la que tan sólo ha logrado la escasa cosecha de 123 escaños, 53 menos de los que requiere una mayoría mínima. Mientras, la España de las autonomías profundiza en las diferencias entre unos y otros.

Desde las burbujas de Madrid, Barcelona o Bilbao no se ve la desigualdad que consagra un sistema injusto, al que han contribuido, como nadie, la izquierda y los separatistas.

Algún día, la Historia explicará el origen de la fascinación del PSOE por el nacionalismo.

El Astrolabio ( ABC )