MEMORIA HISTÓRICA: HABLEMOS DEL PSOE Y SUS CUATES

Las izquierdas resentidas tienen manos para esquilmar al pueblo en la cosecha y pies para escaquearse cuando truena el pedrisco. No pueden tolerar la realidad: que Franco surgió para defender un orden que ellos habían quebrantado.

Gracias al Alzamiento Nacional y al régimen franquista fueron salvaguardados la propiedad privada, los valores occidentales, el patrimonio artístico y cultural, la libertad y la propia vida que estaban siendo atropellados por el sadismo de unas masas victimarias, corroídas por el más feroz aborrecimiento y excitadas por bolcheviques poseedores de un sentido patrimonial de los bienes y de las utopías públicas.

No obstante, si Franco resucitara, todos estos autoproclamados progresistas retornarían a las filas del franquismo, porque son así de chaqueteros y de indignos y porque huelen el poder como los tiburones la sangre. Es falso que tengan ideología, sólo ambición totalitaria. La ideología es una excusa para mantener los privilegios que su oportunismo depara.

Los postulados ideológicos, huérfanos de pensamiento congruente y constructivo, han sido postergados por el apego al sillón y por la obediencia al Gran Rector que les financia. Ya más que la ideología los une la vileza del objetivo y la de su deslealtad.

Basándose en su radical corrupción han conseguido también corromper mediante migajas, de poder o de lucro, a buena parte de una población desvinculada de los asuntos públicos, ensimismada en sus mezquinos negocios cotidianos. Porque la miseria, la esclavitud y la ignorancia del pueblo son el despotismo, la impunidad, la opulencia y la fuerza de los frentepopulistas.

Cuando hace años algunos decían que si llegaban al poder ciertos políticos de las izquierdas que habían emergido en los últimos meses a la vida pública no se atreverían a actuar con el odio, el sectarismo y el despotismo que ya entonces mostraban, los más avisados respondían: «¡Claro que se atreverán!

Dudar implica una conciencia, la de considerar el valor de pasar del mal al bien, o viceversa. Y ellos no tienen conciencia, sólo ambición. La de los demagogos ebrios de poder. Confiar en ellos es confiar en la maldad y en el vacío.»

Nunca como ahora ha estado más justificado el catastrofismo. El nuevo Frente Popular en el Gobierno, tiene cabecillas dotados de odio suficiente para acabar de destruir lo que aún España mantiene en pie. Para ello cuenta con su hispanofobia, con su orfandad moral, con los medios de comunicación y con el ingente apoyo internacional antiespañol que agiganta su capacidad para la ruina.

Millones de españoles se están dejando atropellar o seducir por esta ideología criminal que caracteriza a la mafiosa red de lóbis financiados por el Sistema y adoctrinados por el marxismo cultural. Esta raza, constituida por el más indigno populacho de rufianes y resentidos, se halla tutelada por matarifes e intervencionistas que, bajo la coartada democrática e igualitaria, saben que el control de la justicia, de la información y de los servicios secretos es innegociable.

Nadie se imagina a los frentepopulistas habitar algún día en el silencio de los remordimientos, sino usurpando las haciendas y las libertades de todos y disfrutando años y años de gloria inmerecida, gracias al propio fanatismo y al de sus seguidores, gracias a esa locura que ha empobrecido y embrutecido muchos hogares españoles.

Esperemos que VOX, como ariete parlamentario, quiera, pueda y sepa -aglutinando voluntades- dar cohesión a esta ofensiva de la ciudadanía más concienciada.

Jesús Aguilar Marina ( El Correo de Madrid )