MEMORIADORES RACISTAS

La Memoria Histórica es una contradictio in terminis. La memoria no persigue la objetividad y la Historia tiene aspiraciones de ciencia. Y obviamente una ciencia no puede ser personal. La Memoria no es de fiar. Es una especie de cajón de sastre como explica Elizabeth Loftus en Juicio a la Memoria Testigos presenciales y falsos culpables [Alba Editorial]. La memoria no es como una cámara que registra todo lo que vemos. Los recuerdos se pueden introducir en nuestra mente. No es que un testigo acuse malintencionadamente a un inocente. Más bien se trata de que un testigo puede creer haber visto cometer un crimen a un inocente. Por eso son tan importantes las pruebas.

El Círculo Catalán de Historia, un chiringuito creado en 2008 con [respiren] «el objetivo de promover la recuperación de la memoria histórica mediante el conocimiento de la historia de Cataluña», participará hoy en el 56º Congreso Internacional de Americanistas que se celebra hoy en la Universidad de Salamanca. Ya pueden imaginar lo que van a contar. Resumiendo: Cristóbal Colón se llamaba en realidad Colom y estaba directamente emparentado con Francesc Colom, «presidente de la generalidad» arcaica y feudal entre «1464 y 1467». Según estos memoriadores (lo de historiadores no es pertinente) las carabelas no partieron de Palos de la Frontera sino que zarparon desde Pals, en Gerona.

Cuentan Rodrigo Alonso y Nunchi Prito que una parte importante de los 5.000 historiadores que tendrán que aguantar la sesión de memoria histórica están indignados porque no se haya impedido la perorata de Joaquin Ullán Martorell y Eva Sans, presidente y tesorera del Círculo Catalán. La americanista Enriqueta Vila se ha lamentado que se siga dando espacio a las teorías de este tipo, que carecen de cualquier tipo de sustento documental más allá de la interpretación paranoica. Los memoriadores nacionalistas se justifican diciendo que desconfían de la prolija documentación de los archivos oficiales porque estarían manipulados desde los Reyes Católicos.

El problema es que no es la primera vez que se permite este tipo de desvarío. Los memoriadores catalanes ya han dicho muchas veces que Cervantes se llamaba en realidad Joan Miquel Servent y que Santa Teresa no era de Ávila sino de Pedralbes.

Pero en este caso, en esta memoria sí que hay una intención aviesa. Consiste en hacer catalanes a los españoles más universales no tanto por apropiación indebida sino porque es imposible que España, que los españoles, hagan nada reseñable. Eso se llama racismo.

Y a estos nadie les va a montar una comisión de la verdad.

Emilia Landaluce ( ElMundo )