Mientras escasean los productos en las estanterías de los supermercados o nos dejamos un dineral en llenar el depósito de nuestro coche con combustible, otros se gastan una fortuna en mantener sus asquerosas políticas a costa de los fondos públicos.

 Cuando tenemos problemas para conseguir lo más básico, resulta que unos dichosos gobernantes (¡viva el lenguaje no inclusivo!) despilfarran el dinero en cosas inútiles para que unas cuentas vivan del cuento y, encima, muy bien.

Más de 20.000 millones de euros en contarnos historias, ¿para qué? Si las maestras de este movimiento son auténticos desechos que no saben ni cuidar a sus hijos, ni respetar a su marido ni trabajar.

Porque defender a la mujer se consigue con una educación basada en todo lo contrario a lo que promulgan esos destrozos mentales. Porque educando a niños en el subnormalismo, pues lo normal es que salgan desvíos mentales severos y pasen cosas que no deberían de ocurrir.

¿Por qué se oculta tanto la raza o país de los hombres que matan a sus mujeres? Sí, díganlo. Porque la mayoría son inmigrantes o gente de etnias conflictivas.  ¿Dónde está la autoridad de antes que nos hacía retraernos cuando íbamos a hacer alguna jilipollez?

Hasta que no respetemos a nuestros padres, maestros, mayores; todo esto seguirá pasando. Mientras tanto, el moradito seguirá luciendo, y el rojo de la vergüenza seguirá destacando por su ausencia.

Jesús Ruiz Fuentes ( El Correo de España )