MENTIRA TRAS MENTIRA

Es triste confesar que creo a un enemigo de España más que al presidente del gobierno español. Pero éste es el caso. Quim Torra fue el único que dijo la verdad sobre el encuentro en La Moncloa al dejar claro lo que busca: la autodeterminación de Cataluña y la amnistía de los condenados por el 1-0. Mientras todos los demás se dedicaron a encubrirlo.

No fue, como dijeron, el inicio de un «reencuentro» de España y Cataluña, sino el comienzo de su desenganche. Con la escenografía de dos gobiernos de igual nivel que abordan el «conflicto político» entre España y Cataluña, para resolverlo con «soluciones imaginativas» dentro de la «seguridad jurídica». Mentira tras mentira, tras mentira, tras mentira. Era el

 gobierno de un Estado negociando la soberanía nacional con el de una de sus partes, para lo que no tiene poderes. Tampoco se trata de un «conflicto político», sino constitucional, al haberse roto unilateralmente artículos básicos de la Constitución, como la «indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles» (Art.2).

Algo que no puede resolverse con «soluciones imaginativas» por estar dentro del Código Penal como delito, ratificado por sentencias de los más altos tribunales. En cuanto a la «seguridad jurídica», ¿qué camelo es ése? ¿qué garantías ofrece?

Porque se trata de un concepto impreciso, confuso, interpretativo, posiblemente lo que buscan los reunidos que, por cierto, no representan a todos los catalanes, al dejar fuera a más de la mitad ni, menos todavía, a todos los españoles, cada vez más hartos de que se les acuse, insulte y difame desde más allá del Ebro. O sea, que estamos ante un fraude total de inmenso alcance.

Comenzó el miércoles en La Moncloa y el segundo paso se dio ayer, con la aprobación del nuevo techo de deuda, con permiso de ERC, que abre las puertas al nuevo presupuesto. Hay quien dice que una vez garantizado el entero mandato, Sánchez no cumplirá sus promesas a los independentistas. No lo creo. Como la mafia, están ligados por los delitos y al dañar al otro se dañan a sí mismos.

Aparte de que pueden amargarle la gobernanza, que favorece a ambos. Ello les permitirá reformar el Código Penal para poner en libertad a los condenados por el procés, aunque la mayoría ya están en la calle. Más difícil va a ser el cambio constitucional que permita el «derecho a decidir».

Pero ya en esa dinámica puede ocurrir lo ocurrido a la muerte de Franco, solo que al revés, que en vez de avanzar hacia la democracia, avancemos hacia la desigualdad, insolidaridad y falta de libertad. O sea, retrocedamos. Pues estamos más enfrentados que entonces y el virus nacionalista-izquierdista es bastante peor que el coronavirus.

Aunque resulta difícil imaginar a Macron o a Merkel negociando con los independentistas corsos o bávaros. Ni a sus socialistas, apoyando la secesión. España vuelve a ser diferente. ¿O es la de siempre? Vinieron los sarracenos/ y nos molieron a palos/ que Dios ayuda a los malos/ cuando son más que los buenos.

José María Carrascal ( ABC )