Cataluña llora por Messi, un pequeño gran futbolista que entendió muy pronto que gracias a la habilidad que tenía con sus piernas, y por supuesto su cabeza, iba a ser el único ciudadano idolatrado en aquella tierra de imposiciones y exclusiones que jamás hablaría catalán porque no le daba la gana hacerlo, y nadie se atrevería a reprocharle que fuese un disidente entre fanáticos independentistas.

Tampoco hubo nadie que le discutiera su sueldo o que ganase tanto dinero como exigía en cada una de sus renovaciones, porque todos consideron que la habilidad que acreditaba en su oficio era razón más que sobrada para que pudiera vaciar la hucha del Barça en tiempos de pobreza , acostumbrados como están a que las instituciones encuentren dinero para la causa y los símbolos separatistas en un club que presta sus gradas a la propaganda política oficial.

Pero de esto no tiene la culpa el jugador argentino porque él nunca se prestó a maniobras extra deportivas. Simplemente se dejó querer y les correspondió con su arte sin restarle valor al precio, porque más de una vez cuando era niño escuchó aquello de que “la pela es la pela”.

Creo que con estos primeros párrafos le he hecho justicia, pero eso no quita para que aproveche la ocasión de hablar de los referentes sociales que tenemos en España donde algunos se ganan el sueldo con su esfuerzo y la calidad de su trabajo, y otros con el carné del partido.

Messi, como otros deportistas, es un referente para muchos jóvenes, como también lo son, a veces, algunos artistas, cantantes, sanitarios, bomberos , profesores, ingenieros o policías que ganan honradamente un sueldo, aunque sea infinitamente inferior a de las estrellas, pero ¿ existe un solo político en España al que admiren los jóvenes?

¿Hacen algo ejemplar los políticos que cobran sueldos que en su puñetera vida habrían ganado de haberse dedicado a su oficio anterior en el caso de que tuvieran alguno?

La obscena ostentación de uso y abuso de dinero que algunos alcaldes o ministros hacen mientras que no les pillan y luego niegan su condición de trincones, solo sirve para atraer a inútiles y vagos que han aprendido como vivir de una paguita o de un filón.

Creo que los referentes sociales deberían ser cualquier persona honrada, y a ser posible algo culta, solidaria , comprometida y capaz de pensar por sí misma, sin repetir las consignas y los tópicos de quienes han conseguido colonizar su pensamiento.

Diego Armario