Mientras Roma ardía por los cuatro costados, el emperador Nerón tocaba la lira al tiempo que cantaba. Preguntado cómo podía hacer eso, él contestó: “Mientras yo viva y posea el poder, que el fuego consuma la Tierra”

Hoy, en pleno siglo XXI, todavía existen Nerones tan irresponsables como aquel romano. Andan sueltos por este mundo de progreso, y se cuentan por miles. Imitan a aquel que destruyó Roma tan solo para satisfacerse a sí mismo, y lo imitan en su psicopatía, crueldad, codicia, egoísmo y perversidad.

La única diferencia entre aquel Nerón romano y los nuevos Nerones del siglo XXI está en la indumentaria; aquel vestía toga y sandalias y estos visten de Armani y – en el caso del Nerón mujer – calza Manolos carísimos.

¿Estamos gobernados por Nerones progresistas de este siglo XXI de las luces de color negro abismal? A mi entender SI. Al igual que aquel Nerón tocaba la lira mientras Roma era devorada por el fuego, los Nerones “progresistas” de esta nueva España de charanga y pandereta, se refocilan y disfrutan en entornos de lujo mientras embadurnan su piel con cremas solares y refrescan sus gargantas con cervezas y mojitos.

Roma ardía ante los ojos de Nerón, y este tocaba la lira. España es consumida por el fuego de una pandemia mal vista, mal entendida y peor gestionada, que ha traído de la mano una crisis económica de proporciones que todavía ni siquiera sospechamos.

Y mientras esto sucede, mientras la piel de toro es consumida por el fuego, nuestros Nerones de “progreso” se tocan su oronda panza bien repleta y miran sin ver la destrucción que ese fuego sanitario y económico está provocando en España y los españoles. Estos Nerones “progresistas” no tocan la lira, tocan regodeándose los privilegios de los que disfrutan y entonan las notas del “Mientras yo viva y posea el poder, que el fuego consuma España”.

¿Les importa algo a estos Nerones de “progreso” España y los españoles? Nada, absolutamente nada. Solo les importa el poder “aunque el fuego lo consuma todo”. Ni le importan nuestros niños abocados a un retorno a las escuelas sin orden, sin garantías, sin ningún plan mínimamente sensato para garantizar su salud.

Ni le importan las familias que no han visto ni un céntimo de los ERTES, ni los cientos de miles de personas que han sido engañadas con el Ingreso Mínimo Vital, ni los parados a los que se les terminan las prestaciones, ni las familias desalojadas de sus casas y amenazadas por las leyes mientras los “okupas” campan a sus anchas en las casas que han robado amparados por la ley etc.

Sería prolijo enumerar todo lo que el fuego provocado por esta pandemia y sus consecuencias económica, se está llevando mientras los que, en teoría, deberían ser los bomberos para apagar ese fuego, es decir el gobierno y al frente de él, Pedro Sánchez, este Nerón “progresista” que, mientras las llamas sanitarias y económicas se comen a España, él permanece en tendido supino en la hamaca tocando la lira del cálculo político y cantando a compas de esa lira las repulsivas estrofas de: “Mientras yo viva y posea el poder, que el fuego lo consuma todo”

¿Y los ciudadanos? Los ciudadanos miran el fuego protestando porque se les ha acortado el ocio nocturno, el futbol en los estadios y los botellones. Y que no se nos olvide que son los ciudadanos los que poseen el poder del voto, ese voto que puede decidir el rumbo de un país.

Pero la actual sociedad española – en la que me incluyo yo. Que cada uno aguante su vela – es una sociedad de botarates, mamarrachos, mequetrefes y estúpidos dominados por las mujeres, de la que lo más que se puede esperar es que no se quede dormida mirando como el fuego lo arrasa todo.

Manuel del Rosal ( El Correo de España )