MIL VECES MÁS

En estos tiempos líquidos, donde ninguna noticia dura en primera página más de unas horas, estamos obligados a evitar que se silencien los ecos del mayor caso de corrupción de España, los ERE de Andalucía; hemos de destapar las nocivas consecuencias de un gobierno social comunista dispuesto a pagar cualquier peaje o advertir de la debilidad que demuestra el Estado frente a los nuevos golpistas catalanes.

Tenemos el mandato moral de denunciar una y otra vez estas situaciones. El catálogo es muy amplio, e incluye también, por ejemplo, la perplejidad de la ciudadanía española al saber que el asesino Rodrigo Lanza podrá salir en libertad ya en el mes de junio, después de segar la vida de una persona y dejar tetrapléjica a otra, mientras mantenemos con severidad carcelaria a los condenados por delitos monetarios.

Toca volver a denunciar lo poco que los jueces valoran la vida y lo mucho que aprecian el dinero. El asunto mueve, cuando menos, a la náusea.

Y habrá que reprobar una y otra vez semejante iniquidad. Una y mil veces. Porque, aunque esté dicho, aún hay quien no quiere escucharlo.

El Astrolabio ( ABC )