Pedro Sánchez vive en la fotografía permanente. MILF es un acrónimo inglés que hace referencia al gusto por las cuarentonas. Raquel Sánchez, ministra de Transportes, y la recientemente nombrada delegada del Gobierno en Cataluña, Maria Eugènia Gay, encajan en este boceto. También la presidenta del Congreso, Meritxell Batet.

Hay una fotografía en la que Pedro Sánchez se siente confortable y no creo que sea una impostura, sino más bien una estética, una manera de vivir. No se puede decir que le haya ido mal, hasta la fecha. Su demostración de supervivencia política ha sido considerable. Hacía tiempo que no veíamos un poder sostenido sobre líneas tan frágiles, tan superficiales, y la vez tan sanguinarias y letales.

MILF es un término que la corrección política hallará, estoy seguro, machista y ofensivo. Pero no me lo he inventado yo y todo el mundo sabe de qué estoy hablando cuando lo menciono. O sea que hipocresías, las imprescindibles. Este perfil existe, y este gusto también, y es muy popular en algunas páginas de internet; de modo que Pedro Sánchez sabe perfectamente lo que hace cuando busca sus fotografías.

El presidente del Gobierno posee una habilidad, muy superior a la de Pablo Casado, para empatar con un cierto español medio, de poca sofisticación intelectual, escaso lector de poesía, que huye de estridencias y que como Sánchez siente simpatía por las mamás de buen ver, y también querría fotografiarse con ellas.

A veces los políticos se complican con grandes artificios y en realidad todo es mucho más sencillo, aunque a algunos nos cueste aceptar que el debate público acabe resultando tan burdo y primitivo como los socialistas suelen plantearlo.

Para ganar las elecciones no basta con tener razón. Hay una gracia. Una gracia definitivamente ausente en la fotografía que se tomó Pablo Casado haciendo ver que cocía un chuletón en una brasa sin fuego. Que el ministro Garzón sea un necio tendría que aprovecharlo el PP como una mina, en lugar de hundirse en su mismo ridículo con un absurdo posado.

Yo entiendo la irritación que causa el presidente porque a mí me irrita muchas veces. Pero de mi abuela empresaria aprendí a no despreciar nunca a los que ganan. Si ganan es por algo, y hasta que no lo entiendas no podrás ser mejor que ellos y derrotarlos.

La derecha tendría que dejar su irritación a un lado y aprender a salir en las fotografías. Isabel Díaz Ayuso es en esto una maestra y por eso barrió a la izquierda con el voto de camareros, paletas y taxistas, y libró a la política española de la tremenda ignominia de Pablo Iglesias. Tener razón es importante pero no es suficiente.

Y los que están enfadados no ganan las elecciones, porque por mentiroso, cínico y desastroso que Sánchez pueda ser, a fin de cuentas tiene razón en que el macho español del montón lo que busca por la red cuando deja volar su imaginación es mucho más una MILF que un chuletón sin hacer con un tipo que todavía no sabemos qué es exactamente lo que nos quiere vender.

Sálvador Sostres ( ABC )

viñeta de Linda Galmor