Ni siquiera Pablo Casado se atrevería a negar que la moción de censura puesta por Vox al Gobierno de Pedro Sánchez es, tanto o más, contra él. Primero, porque no tiene posibilidad alguna de salir adelante. Luego, porque el principal dañado será el PP, que perderá un número por determinar de votos.

Y tercero, porque el más beneficiado será Pedro Sánchez al ver más dividida que nunca a la oposición. No es la primera vez que ocurre y puede que no sea la última, aunque pronosticar hoy sean ganas de romperte la crisma en la próxima esquina.

Ya ocurrió, cuando Rivera, al frente de Ciudadanos, envalentonado al habérsele puesto el PP a tiro de piedra, intentó disputarle el liderato del centro-derecha, con el resultado de perder 42 escaños y tener que abandonar la política. Ahora es Abascal quien busca el liderato de la oposición en el cara a cara con Sánchez, para gran satisfacción de éste, que se vera reforzado en un momento crítico como el que atraviesa, con el Covid desbordado y la economía tambaleándose.

Ni que lo hubiera diseñado su gurú de cabecera. Pero no ha hecho falta: mientras las izquierdas se unen, las derechas se dividen y los que se quedan en medio, se diluyen.

Aunque si nos ponemos la mano sobre los ojos para que no nos deslumbren los acontecimientos inmediatos, nos damos cuenta de que nadie va a salir airoso del lance. Sánchez e Iglesias van a reforzar su opción de gobierno, pero eso no hará más que acentuar los temores de que el plan de la izquierda de hacerse con el control del país va a cumplirse y, a poco que nos descuidemos, nos encontramos con todas las instituciones en su mano, por no decir su puño, lo que no agrada a la mayoría.

En España no hay una mayoría aplastante de la extrema derecha ni de la extrema izquierda y como una u otra intenten ese asalto el tiro puede salirle por la culata. Lo ocurrido es más sencillo de lo que parece. Las generaciones son las mareas de la historia, pero si antes eran los hijos quienes se rebelaban contra los padres (pasó incluso bajo el franquismo), ahora son los hermanos pequeños contra los grandes, debido al acelerón de la informática

Y si al PP le ha salido un hermano menor con Vox, al PSOE le ha salido otro con Vox. Mucho más radicales ambos, al ir todo más rápido y quemarse más deprisa las etapas. Eso explica que los viejos líderes -los González, Guerra, Aznar, Rajoy- se entiendan entre ellos mejor que con sus sucesores.

Pero que izquierda y derecha seguirán existiendo, no cabe la menor duda, eso sí, aproximándose poco a poco, por ser la historia más lenta que la humanidad que la hace. Ya se ha conseguido que la derecha sea centro derecha y la izquierda, centro izquierda. Sólo una gran crisis puede hacer que gane uno de los dos extremos.

De nosotros depende evitarlo.

José María Carrascal ( ABC )