» MOISÉS » NO QUIERE UNIDAD, QUIERE ADHESIÓN

Extraña manera la de pedir unidad para la reconstrucción arreándole a la oposición. Esa parece ser la estrategia que sigue Sánchez, que cuando termina de pronunciar la «d» de unidad prosigue, ya enfurruñado, criticando a la oposición en un intento de despejar responsabilidades en la gestión de esta catástrofe.

Si analizamos la hoja de ruta del presidente hallamos, como primer mojón del camino, el unilateralismo. Él se reúne con sus «expertos» -entre los que sigue encontrándose quien dijo que en España solo se esperaban «un par de contagios»- y cual Moisés dice: «Por aquí». Pero sin demasiada convicción pues casi toda la concreción se acaba con la rueda de prensa.

Naturalmente, las Comunidades y los partidos de la oposición se enteran por la prensa de las medidas que va tomando Juan Palomo. Luego sale el ministro Illa y no aclara mucho más. Y finalmente hay que esperar a que salga el BOE a las tantas de la noche para saber, por ejemplo, quién puede ir a trabajar cuando amanezca o cuáles son las condiciones para hacer deporte.

Al unilateralismo le sigue el desconcierto, segundo mojón de esta senda. Es raro que un sector económico o social entienda o encaje bien las medidas anunciadas para la «nueva normalidad» y que son de su afección. Un día son los padres quienes no saben qué tienen que hacer con sus chiquillos, si llevarlos al banco o de paseo y otro el mareo y los vaivenes son para los autónomos o los afectados por un ERTE.

La negación de la realidad, esa bonita forma de asumir una mentira, es el tercer mojón. Y así, aunque todo el mundo sabe que son muchos más los infectados y fallecidos, el Gobierno sostiene unas cifras sin contenido real.

En esta fase del camino, la mentira se llega a hacer fuerte. La última, el engaño masivo a los españoles alardeando de la buena nota que le pone la OCDE en lo de los test, es de una desfachatez alarmante. Cogido en el embuste, Sánchez lo repite, impermeable a la verdad.

Se completa este tramo con la teoría de que solo es creíble la versión del Gobierno, del que no se puede hablar mal porque si no Marlaska te manda a dos guardias. No, Sánchez no parece buscar la unidad, quiere adhesión inquebrantable y que nadie rechiste.

Ningún dirigente en esta era democrática ha tenido un poder similar al que goza el «Moisés de Tetuán», que pide al pueblo que le siga hacia esa «nueva normalidad» que tanto se parece a un precipicio.

Álvaro Martínez ( ABC