MONCLOA, LA ALCANTARILLA DE LOS TRAIDORES

Consagrado a la traición desde las patas de la cuna Pedro Sánchez es un político de alcantarilla que lima sus colmillos y sus mañas en la mugre. Le acaba de poner una guinda en pingorote a su currículum, tan falso y tan mendaz como él mismo, presidiendo arrodillado la mesa de la traición, cuya silla de respeto no es más que el embozo de la humillación de España.

Cualquier profesional de la delincuencia, en cualesquiera de sus gremios, muestra más dignidad en sus negocios de la que Pedro Sánchez ha evidenciado en sus negociaciones con los separatistas catalanes a los que, por primera vez en la historia, un presidente del Gobierno español recibe y agasaja dándoles pátina y patente, vitola y fuero de estadistas oprimidos por España, que acuden a la metrópoli de su mazmorra y de sus cadenas a arrancarle derechos y libertades que no les corresponden a un vasallo que les debe el cargo y la nómina.

No hay matices en la náusea que provoca la mesa bilateral de separatistas y socialcomunistas en la que el mantel es la traición y el menú la muerte de España por amputación de Cataluña.

No hay matices y el análisis sólo le corresponderá al forense cuando el cadáver de España repose en la mesa de autopsias de la Historia, por culpa de un pueblo cogido en un cepo de complejos y vergüenzas democráticas que se atragantaba punzado de cobardías mientras su madre, la Mater Hispania, moría a manos de una piara de políticos que chapoteaban en el agua puerca del resentimiento y de su impotencia podrida de derrotas desde 1939.

No hay matices en el vómito, España morirá a manos de los traidores mientras un pueblo de cobardes intenta asumir una inocencia y una candidez demasiado hipócritas para ser verosímiles.

Eduardo García Serrano ( El Correo de Madrid )

viñeta de Linda Galmor