Noviembre se ha convertido en el tercer mes más letal por la pandemia, y diciembre, la Navidad y las multitudes se presentan como un hito crucial en la lucha contra el Covid.

En las fiestas navideñas podrá haber o no «cogobernanza», podrá haber más permisividad o más restricciones, pero lo que no puede repetirse es la absurda euforia con la que La Moncloa dio por superada la pandemia en junio.

Y menos aún, una «Navidad a 17 velocidades». Decida lo que decida Illa con las autonomías, deberá esmerarse más allá de exigir responsabilidad colectiva.

Sin coerción, la desobediencia y la indisciplina están aseguradas. Harán falta normas firmes y claras, y no la receta habitual del Gobierno porque la confusión y las contradicciones siguen matando.

Y si de una vez por todas Illa publica quiénes son sus «expertos», mejor, porque hay tanto secretismo como desprecio a los órganos de transparencia que ya exigen una información que La Moncloa aún niega sin motivo a los españoles.

ABC