Cuatro meses después de que el Gobierno negara la necesidad de que los extranjeros provenientes de países de riesgo acreditaran con una prueba PCR que no estaban infectados por el Covid, el Ministerio de Sanidad da ahora el paso de forma atropellada.

Lo que antes no era imprescindible porque solo era una exigencia «política» de la Comunidad de Madrid para debilitar al Gobierno, y porque Salvador Illa se negaba a dar bazas a Isabel Díaz Ayuso (PP), se convierte ahora en un mérito sobrevenido de Pedro Sánchez.

Su capacidad para hacer reversibles sus argumentos empieza a ser legendaria. Pero de nuevo llega tarde, cuando muchos países llevan meses adoptando esa medida.

Era de cajón controlar el acceso a España a través de los aeropuertos y la medida tiene toda la lógica. Por eso es bienvenida. Lástima no haberlo decidido antes con ánimo preventivo, y que deba ser hoy, con la pandemia descontrolada.

Demasiado tiempo perdido.

ABC