MUERTE A LA CATALANA

MUERTE A LA CATALANA

Muerte a la catalana es la última orden “presidencial” dictada por un sujeto carne de Código Penal como es el inhabilitado Torra. Barbaridades como éstas ocurren por haber convertido los políticos esta nación en un reino de taifas en el que incluso el derecho a morir, a su forma y edad límite para seguir pisando estas tierras, es radicalmente diferente según el estado mental y la mala baba del reyezuelo de turno.

De modo que en estos días de ochodemarzovirus por doquier, el mero hecho de haber cumplido 80 años, si se reside en los condados catalanes, es sentencia firme de muerte, mientras que en Andalucía se salva a ancianos de 98 años en los hospitales (“Un hombre de 98 años es hasta la fecha el paciente de más edad infectado por el virus Covid-19 que ha sido dado de alta del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla”LA VANGUARDIA Andalucía 01/04/2020).

Una sencilla resta pone en evidencia la suerte o mala suerte de vivir acá o allá, es decir, estar sujeto a la arbitrariedad ejecutora del presidente autonómico que campe a sus anchas en este caos circense del Estado de las Autonomía.

Veamos esa resta: 98-80=18) “¡Venga a Andalucía y vivirá casi 20 años más!”, cabe dar a conocer en un país de locos fraccionado en reinecillos que van a su aire sin coordinación ni armonización alguna, máxime cuando en cada uno de ellos existe un responsable directo de la salud y esperanza de vida de sus malgobernados, paganinis en esencia y al único objeto de mantener enchaquetado y cocheado a tanto inútil que no sirve absolutamente para nada de nada, excepto para politiquear, es decir, vivir del cuento y en la opulencia de una tarjeta visa sin límite de gasto, la que le pagamos todos, porque el dinero público no es de nadie –Carmen Calvo dixit.

Pero dejémonos de tanta indecencia sin escrúpulos y vayamos al núcleo del asunto que nos trae entre manos como es bien la muerte longeva aquí bien la condena de muerte temprana allá arriba, linde con los Pirineos Occidentales.

La muerte por coronavirus en España, pues, va acompañada del adjetivo que nos remite a la región del fallecido o del ejecutado, según lugar de residencia del inocente.

En esto de las regiones que a modo de piezas de puzle desintegran la nación, a veces hablamos de ridículos territorios conformados escasamente por medio río, tres montañas y dos valles, pero que determinan si la muerte de sus parroquianos ha sido a la catalana, andaluza, madrileña, extremeña… porque cada región o regioncilla está dejada de la mano de Dios, abandonada a su suerte por un pintoresco Ejecutivo escindido en dos bandos a la gresca, socialistas indocumentados y comunistas dominados por la ira de un urgente sueño de estatalización que no pretenden dejar pasar.

En estos días de UCIS sin respiradores y personal sanitario protegido con bolsas de basura, el país carece de Gobierno eficaz y con redaños, sólo los reyezuelos de cada región deciden la vida y la muerte de sus súbditosEn los condados catalanes, por poner el caso más extremo, Torras el “Empanado” ordena “no ingresar a mayores de 80 años en hospitales” (Intereconomía, 02/04/2020)

El medio de comunicación antes aludido escribe la noticia tal como sigue: “Un documento interno del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) de Cataluña, que depende del departamento de Salud de la Generalitat, presidida por el inhabilitado Torra, aconseja no ingresar en las unidades de cuidados intensivos (UCI) a las personas mayores de 80 años con coronavirus”.

Este documento o sentencia de muerte a la catalana se facilitó a los trabajadores sanitarios del SEM el pasado día 25 de marzo y cuenta con el respaldo del Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña, aunque no del Observatorio de Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona.

En cuanto a los mayores de 80 años, el documento del SEM indica que estos pacientes recibirán “sólo oxigenoterapia con mascarilla de alta concentración” y que, si no mejoran en 15 minutos, se puede “considerar tratamiento de confort (morfina) para paliar la sensación de dispnea”, de modo que “cuando se observe futilidad de medidas terapéuticas, se puede dejar al paciente en su domicilio habitual”. En estas recomendaciones se ordena a los efectivos del SEM no hacer referencia “a que no hay camas para todos” para denegar el uso de camas de unidades intensivas a los familiares de los ancianos.

Sólo 15 minutitos de oxígeno al abuelito, oiga, que este gas salvador cada día está más caro y hay que destinar la pela en abrir embajadas indepes de Cataluña a diestro y siniestro. Esta es la muerte a la catalana, negar el oxígeno a nuestros mayores por el sólo hecho de haber cumplido 80 años.

Claro que en este tema, mi opinión es que ni comités de bioética, ni estado sanitario de guerra, ni su puta madre, porque estamos ante homicidios políticos por imprudencia criminal y los responsables de este sádico holocausto deben pagar, uno a uno, por cada anciano ejecutado por asfixia a los que se niega el oxígeno. Que paguen, sí, pero sin reducción de penas, sumando los años de condena.

Aunque pensándolo con más detalles, homicidios no son, sino asesinatos premeditados, dado que un anciano de 80 años en plena asfixia creciente no puede defenderse de ninguna forma y está abandonado a su suerte, en este caso a su mala suerte.

¡Ya está bien, hombre, ya está bien!

José R. Barrios ( El Correo de España )