NACIONALISMOS

Finalmente, el desafío independentista se ha europeizado, voluntariamente por parte de unos, involuntariamente por parte de otros, por mucho que la Comisión siga escondiendo la cabeza debajo del ala y el Consejo se haga el sueco, hoy por ti mañana por mí, o el Europarlamento haga seguidismo.

La hasta ayer exótica posibilidad de que un Llarena acuda al TJUE por vía prejudicial a discutirle a un tribunal de otro Estado miembro una (des)estimación parcial de una euroorden (¡y eso que aún Bélgica y Reino Unido… y Suiza no se han pronunciado!) lo deja bien claro. No hay que tener miedo a que se abra un debate europeo sobre el asunto catalán, vasco, escocés, flamenco o corso en Europa.

Como con respeto a Polonia y Hungría. Las fiebres nacionalistas que acechan a Europa no se resolverán con la lengua de madera ni con el “eso son cuestiones internas”. Más Europa y menos nacionalismo. Estatal, también.

Tadeu ( El Mundo )