¿Recuerdan ustedes a José María Calviño, aquel director general de TVE, convertida en la televisión del partido, más o menos como ahora…?

Pues era el padre de la actual ministra de economía, la señora que nos lleva directamente a la ruina y a la quiebra de España, Nadia Calviño.

Su padre pegó varios pelotazos, a la sombra del PSOE, siguiendo el viejo lema socialista: “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, y su hija se dedica a lo mismo, por persona interpuesta, su marido…

Al  parecer, los problemas de España no le quitan el sueño.

Cuando Pedro Sánchez  “asaltó” el poder, por el expeditivo procedimiento de una moción de censura contra Rajoy, y la promesa –incumplida-, de convocar elecciones de inmediato, presentó como “garantía” de su buen gobierno a Nadia Calviño, a la razón unas alta burócrata de la UE, que, al parecer, contaba con las bendiciones de esa organización, es posible que para sacársela de encima, pues debía de ser una alta carga.

Dijo que le iba a dar la vicepresidencia primera del gobierno, lo que, en teoría, aseguraba un gobierno ortodoxo, al menos desde un punto de vista económico, y controlado por la UE y los países acreedores, pues el deudor siempre acaba en manos de los usureros internacionales.

Lo cierto es que Nadia Calviño ha acreditado, y con creces, que era y es un bluf, incapaz de enderezar la economía española, pero eso sí, con una sonrisa amplia, y bobalicona para Pedro Sánchez, Antonio para los amigos, el hombre que las enamora, y solo hay que ver como habla de él la ministra portavoz, y otras, que si yo fuera Begoña, estaría bastante preocupada.

Tenemos, pues, a una Nadia que en realidad debería llamarse Nada, al menos desde un punto de vista político, que no personal.

En lo personal, parece que está casada, espero que bien casada, y es madre de cuatro hijos, algo muy necesario en el  invierno demográfico español.

Hijos que no van a pasar hambre, ni frio, vista la fortuna que ya tenía, y sigue acumulando, el matrimonio…, mientras España y los españoles se hunden –nos hundimos-, en la miseria.

¡Pero que listos son los “socialistos” para hacerse con el dinero público, condonar deudas a sus empresas, o de sus amigos, auto concederse subvenciones, etc.!

Siguiendo la acreditada doctrina jurídica de Carmen Calvo, que entiende que el dinero público no es de nadie, es decir, es una res nullius, y por lo tanto el primero que pasa por allí, puede quedárselo, con total y absoluta impunidad.

¡Faltaría más!

¿Para qué hemos ganado las elecciones…?

Pues eso.

Ramiro Grau Morancho ( El Correo de España )