En bastantes ocasiones en esta mismas páginas que me acogen, he tratado sobre lo que sigue. Siempre he defendido que nos falta una visión holística de lo que nos acontece y que los políticos del régimen nos tienen entretenidos en las tertulias, radios y televisiones cada día con un afán distinto. Es decir con la última chuminada, escándalo o memez para tenernos entretenidos y distraídos de lo realmente grave e importante.

Día sí y día también, a todas horas, que si la covid para arriba, que si la covid para abajo, contándonos melodía tras melodía cada vez más incongruentes y disparatadas. Cada día, las miserias del rey jubilado, que si viene, que si no viene. Cada día, una garzonada del anti porcino ministro de Comercio, o de la pica pleitos ministra Dª Rogelia, mi ágrafa paisana venida a más, gracias a los consejos de la doctora Asland y la lencería de Sepu.

Lo importante, es el plan perfectamente delineado que existe para que España sea el nuevo paradigma de un país destrozado por los designios del globalismo financiero y tecnológico. Somos el ensayo general de como un país se va al guano en un par de años, cuyos políticos de todo un amplio arco parlamentario, excepto uno, junto con el gobierno y todas sus instituciones permeadas por la progresía y el izquierdismo, son los alumnos aventajados, a la espera de su ración de garbanzada y tocino rancio.

Veamos cómo lo hacen:

No es casual que el gobierno se haya aliado con toda la caterva independentista, terrorista y comunista para romper la unidad de la Nación, hinchando de dinero a los secesionistas catalanes para que lo empleen en rebeliones varias, en incumplimiento continuado de las leyes y a vascos para que se lo lleven crudo con el pretexto del gran tocomocho que es el cupo.

No es casual que el sistema educativo catalán lleve ya años dando la batalla por la inmersión lingüística total en las escuelas, adoctrinando a niños y jóvenes en el secesionismo para hacer ya hoy y mañana todavía más, auténticas bestias radicales secesionistas, odiadoras de todo lo español.

No es casual que el psicópata y su infame ministro de interior hayan ido juntando en las cárceles de Vascongadas y alrededores a los terroristas condenados, al tiempo que le iban transfiriendo las competencias de las cárceles al gobierno del PNV, que junto con los terroristas ya están prestos a soltarlos en breve plazo.¡ Pobres Víctimas, denigradas tantas veces, a las que ahora dan la puntilla!

No es casual tampoco, que en Vascongadas ya implanten la inmersión total en esa lengua vasca zarrapastrosa que se han inventado.

No son casuales las leyes de memoria histórica y ahora democrática para deslegitimar el régimen del 78, hacer saltar la Constitución y volar la monarquía que un rey golfo, obnubilado por las mujeres y el dinero y un rey timorato e inane, su hijo, se lo han puesto a huevo para que los vencidos en combate se erijan ahora en vencedores.

No son casuales las leyes de género, ni las eutanásicas y antinatalistas cuya finalidad no ha sido otra que borrar y destruir las tradiciones y el papel de la familia como núcleo básico de la sociedad, como no es casual el lenguaje inclusivo, ni la multiplicidad de géneros, detrás de cuyas proposiciones está el poderosísimo grupo de presión y lobby gay, con muchos cientos de miles de millones de dólares.

No es casual la desprotección absoluta de nuestras fronteras marítimas, aéreas y de todo tipo para facilitar la entrada de inmigrantes de Marruecos y África, con la consiguiente llamada a la invasión de nuestras playas y fronteras, mediante la cual el globalismo pretende llevar a cabo una sustitución demográfica de al menos diez millones de personas, en el plazo de 30 años. Todo ello, encaminado a la destrucción de nuestra identidad como pueblo y nación, tergiversando y demonizando nuestra historia, cultura y lengua.

No es casual que un mamarracho llegado a ministro por puro chantaje político, la emprenda contra todo lo que se le pone a tiro: sea la agricultura, el turismo o la ganadería. No, no son payasadas de un mentecato, hazmereir de internet, es algo mucho más serio como el ser uno de los muchos izquierdistas, comunistas y progres, incluso de derechas, que se han prestado a ser los mamporreros de la corte de los faraones del capitalismo globalista más radical. Cuando le pongan en la calle, esperará la limosna, si le cae, o el desprecio más absoluto. Sus «cagadas» no son tal, son alta traición pura y dura.

No es casual que una abogada, áspera y sectaria, metida a ministra de una transición al bluf climático, que no es otra cosa que un gran negociete de unos pocos, sea el peón del nuevo sistema mega capitalista mundial para darle la puntilla al sector energético español, cuyo asesinato comenzó a ejecutar la progresía izquierdista de los años 70. Destruido y corroído el sector por los altos precios de la gran cantidad de energía que importamos, la caída del resto de sectores económicos está cantada.

No es casual que esta misma quintacolumnista energética le haya puesto un rejonazo de muerte al sector automovilístico español, uno de los pilares industriales que daba trabajo a una cantidad nada desdeñable de españoles y que alguna de sus plantas más emblemáticas ya se haya deslocalizado a otros países.

No es casual el interés del gobierno por raptar a los hijos de sus padres para que el estado se convierta en el educador que suplante la educación moral familiar, como forma de explosionar la familia como núcleo básico de la sociedad.

No es casual que por ello, la enseñanza y la educación de los jóvenes en las aulas haya sido un objetivo prioritario del gobierno para ser manipulados y adoctrinados en los antivalores mundiales que se pretenden implantar, desterrando los principios de mérito y esfuerzo de toda la vida, degradando los niveles académicos y curriculares de exigencia y devaluando los niveles de competencia profesionales.

No digamos ya, la impartición de materias extra-curriculares de índole sexual, inadecuados, tendenciosos e inadecuados para determinadas edades, impartidos por organizaciones ajenas al ámbito escolar y educativo.

No es casual la elevada delincuencia sexual y contra la propiedad que en en un significativo porcentaje lleva a cabo la inmigración de jóvenes que arriban y traspasan nuestras fronteras de forma ilegal, con la inoperancia, cuando no permisividad del propio gobierno.

Tampoco lo es, la demencial legislación que el gobierno mantiene respecto de la creciente ocupación de propiedades inmobiliarias por parte de ocupas, que privan a sus legales propietarios del uso y disfrute de sus viviendas por largos años y con un notable deterioro de las mismas. Si existe un problema de vivienda social, que lo resuelvan los políticos, no los ciudadanos.

No es casual que desde el inicio de la epidemia, este gobierno y la mayoría del resto de gobiernos de todo el mundo hayan mostrado un elevado grado de contradicciones en las medidas adoptadas, y lo que es más importante el miedo infundido a la población en general a través de todos los medios afines a la ideología global, plataformas digitales, televisiones, radios, etc, a fin de convertir a las poblaciones en rebaños atemorizados y sumisos social y políticamente.

No es casual, …. no es casual, …. no es casual …..

Todo lo anterior y muchas otras circunstancias más que podría seguir enumerando, no son cuestiones aisladas, ni exclusivas de determinados partidos políticos, ni de este desgobierno. Todas ellas se imbrican en una globalidad perfectamente planificada, cuyas piezas encajan perfectamente hacia el fin de destruir las naciones y las sociedades tradicionales, ,sus identidades y sus valores morales.

Todos ellos serían sustituidos por un gobierno mundial dictatorial, presidido por media docena de poderosos financieros en cuyas manos están los grandes fondos de inversión, las grandes plataformas digitales, las principales farmacéuticas y la totalidad de los organismos internacionales.

Nada es casual y todo es posible para que todo evolucione a peor, salvo que unos ciudadanos atemorizados, «apesoebrados», de magra formación y no digamos ya política, tengan una revelación y decidan rebelarse ante la que se nos avecina.

Mucho me temo, no obstante que ni con «Los jueves, milagro», de Gª Berlanga, esto se arregla.

José Enrique Villarino Valdivieso ( El Correo de España )