Ciertamente, no hay nada nuevo bajo el sol (para desgracia de todos nosotros). El origen de esta frase se encuentra en la Biblia (Eclesiastés, Capítulo 1, versículo 9): “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y no hay nada nuevo bajo el sol.

Pues bien, seguimos con lo mismo de lo mismo (y cada vez más “a peor”), porque este Gobierno (presidido por Sanchez), apenas sale de una y ya se mete en otra. O sea, todo un rosario de decisiones absurdas y carentes de legitimidad, cuya única finalidad consiste en perpetuarse en el poder, como claramente se pone de manifiesto en el anunciado indulto a los golpistas del  ”procés”.

Afortunadamente, nuestro Tribunal Supremo no se anda con “chiquitas” y así lo ha puesto de manifiesto en su reciente Informe sobre el indulto, rechazándolo al no apreciar razones de justicia, equidad y utilidad pública que justificaran la concesión de la medida de gracia.

Los magistrados consideran que las penas son proporcionadas, constata que “no hay la más mínima prueba o el más débil indicio de arrepentimiento” y que los argumentos en los que se basan las peticiones “desenfocan el sentido del indulto porque dibujan una responsabilidad penal colectiva y, además, pretenden que el Gobierno corrija la sentencia dictada por el Tribunal Supremo”. Conceder el indulto, concluye el tribunal, sería “una solución inaceptable para la anticipada extinción de la responsabilidad penal”.

Y es que lo de “la concordia” es un absurdo canto al sol, para tratar de ocultar la auténtica finalidad de esta pantomima, que no es otra que la de asegurarse una relativa estabilidad parlamentaria.

Con ello se pone una vez más sobre el tapete lo que, realmente, guía toda la actuación de este Gobierno, aupado, como tal, por una moción de censura, obtenida con los votos de quienes ahora se pretende favorecer, a costa de incumplir la palabra dada antes de las elecciones (“jamás pactaré con los separatistas”).

Porque, de un Gobierno que nace del incumplimiento de la palabra dada a sus electores, poca legitimidad cabe esperar en la mayoría de sus actuaciones, especialmente, si al frente del mismo se encuentra alguien que no cabe en su ego ni en su apego al poder.

Como ya dije en otro post, hete aquí que el «cerebro oculto» de Sánchez (Iván Redondo) no ha calculado bien su maniobra maquiavélica. Y es que resulta que va a dejar fuera de juego a ese señor que vive en Waterloo con lo cual el tiro puede salirle por la culata.

Va a resultar cierto que, al final, los malos pierden, y que la sensatez y la legalidad prevalecen frente a la ignominia de un Presidente que no busca más que su propio beneficio. Va a dividir más a los ciudadanos, a los propios socialistas, y a traicionar, una vez más, a su propia palabra que, a estas alturas, tiene menos valor que un trasto viejo.

Pero como del vergonzoso indulto ya se ha publicado mucho a estas alturas, dejo el tema para ocuparme de otros quizás menos llamativos, pero igualmente vergonzosos. Y me refiero, por ejemplo, al Proyecto de Ley de modificación del Código Penal, que ha sido presentada por el Gobierno, para castigar con hasta un año de prisión a quienes se manifiesten en contra del aborto, lo cual raya el colmo de la demencia. ¿Acaso estamos ya ante el “pensamiento único” del Gran Hermano?

¿Acaso no tenemos derecho a manifestarnos conforme a nuestras creencias? ¿Acaso ya no hay más moral que la que dicte el Gobierno como tal? ¿Acaso no se permite a quienes están de acuerdo con la independencia de Cataluña, manifestarse e, incluso, quemar públicamente banderas de España y la imagen del Rey? ¿Acaso nos hemos vuelto locos? Pero no, tranquilos; locos y tiranos son quienes pretenden convertir en Ley su propia moral (o ausencia de la misma), y nosotros solo somos los idiotas que se dejan manipular.

Y sigo, con la “cacareada” Ley de Memoria Democrática (aún en Proyecto), y mira tú que el titulo ya se las trae, respecto de la cual se ha elaborado ya una propuesta de Informe bastante demoledora (por parte del CGPJ), que será estudiado el próximo 7 de junio, advirtiendo que afecta, muy gravemente, a la libertad de expresión y al derecho de reunión.

El anteproyecto del Gobierno establece como nueva causa general de extinción del derecho constitucional de fundación que estas «no persigan fines de interés general o realicen actividades contrarias al mismo». La ponencia del CGPJ considera que esta causa de disolución adolece de falta de taxatividad, al dejar al aplicador de la norma un amplísimo margen de apreciación.

Y recuerda que la ley ya exige que el fin fundacional sea un interés general, pero no que toda la actividad fundacional deba ser conforme a los intereses generales, pues esa exigencia supondría trasladar un principio de actuación propio de las personas jurídicas públicas a las personas jurídicas privadas. En consecuencia, sugiere la supresión de dicha previsión de disolución de las fundaciones.

Por otra parte, en el anteproyecto, el Gobierno recoge como causa especifica de extinción «la apología del franquismo o la incitación directa o indirecta al odio o violencia contra las víctimas del golpe de Estado, de la guerra o del franquismo, por su condición de tales«.

Pues bien, la propuesta de informe advierte que la incitación al odio contra las víctimas se manifiesta con expresiones que el legislador puede limitar en la medida en que afectan a la dignidad de estas; pero añade que la apología del franquismo, sin el requisito adicional del menosprecio o humillación a las víctimas, constituye la expresión de ideas que, aunque contrarias a los valores proclamados por la Constitución, están amparadas por la libertad de expresión.

O sea, se anuncia una nueva “chapuza” por parte del Gobierno en su empeño por imponer el pensamiento único o, mejor dicho, el suyo propio, porque exonera al independentismo catalán y al vasco de tal unidad. Estos tienen “bula”, al menos mientras sigan apoyándole en el Congreso. Faltaría más ¡¡¡

El “pensamiento único” no se para aquí, porque la Ministra de Igual-dá sigue con su matraca del lenguaje inclusivo, que, lejos de cumplir con su función integradora y no excluyente, se ha acabado convirtiendo en un arma arrojadiza y, a veces, en una suerte de discursos ininteligibles, como el de la ministra de Igualdad, Irene Montero, en plena campaña electoral durante los días previos a las elecciones madrileñas.

La de Unidas Podemos dio la campanada empleando términos como «niñe», «hije» o «todes», palabras habituales para algunos, pero sorprendentes para la mayoría. Y es que lo de terminar las palabras con la letra “e” para que hombres, mujeres y personas no binarias se sientan incluidas, carece de sentido alguno.

No en vano, la RAE insiste en que su uso «como supuesta marca de género inclusivo es ajeno a la morfología del español, además de innecesario, pues el masculino gramatical (‘chicos’) ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de género«.  Lo digo, también, yo que tengo cuatro hermanas, pero, todas y cada una de ellas, siempre dicen que tienen “cinco hermanos”, sin que en esto haya contradicción de ninguna clase, porque lo que es que cultura no les falta, sin duda alguna.

Y ya, para culminar, el brillante anuncio de creación de una NASA española, con la cual vamos a remediar todos los males. O sea, no tenemos “pa ná” de lo realmente importante, y nos sale ahora el Profeta con este cuento celestial, más propio de república bananera de que de un Estado serio en donde el destino de los Fondos públicos debe ser escrupulosamente meditado. Eso sí, al menos ya tenemos un astronauta que, además, es Ministro, y un profeta dispuesto a tirarse por un barranco. ¡ Algo es algo !!

En definitiva, nada nuevo bajo el sol (que ya comienza a calentar) y aquí los ciudadanos teniendo que asistir inermes a una cantidad creciente de despropósitos, y calentándonos la cabeza para ver cuando acaba esta pesadilla teniendo, por fin, alguien sensato al frente de la nave (sea del partido que sea). Con semejante pensamiento, me despido de todos, sin perder mi sonrisa etrusca, y recordando que, a veces la única salida cuerda en un mundo de locos es la locura y que no se debe perder el tiempo en discutir con los estúpidos y los charlatanes, ya que, si bien la palabra la tienen todos, el buen juicio solo unos pocos.

José Luis Villar ( El Correo de España )