NADA QUE DECLARAR

La nueva entrega del «Aló presidente», a la hora de la caña, inauguró, como si fuera un pantano, la décima semana de reclusión domiciliaria -el mal llamado confinamiento- y colonizó minutos en todas las televisiones llenando el tiempo de frases solemnes, necesitadas, en algunos de los casos, de un traductor simultáneo.

Nada que declarar en la aduana de la realidad, salvo que «está a otras cosas» y que «no conocía el mensaje» de su PSOE ajustando las cuentas a la presidenta de la Comunidad de Madrid en ese callejón sin salida, angosto y emboscado por multitud de facas desenvainadas, en el que se ha convertido la red social Twitter. Desde que ABC publicó el pasado 2 de mayo que el

 PP vuelve a ser hegemónico en Madrid, otra vez cerca de la mayoría absoluta según la encuesta de GAD3, se han desatado los nervios de los unos y los odios de otros contra Díaz Ayuso, quien ha conseguido recibir más leña en una semana que Esperanza Aguirre en varios años. Ahora mismo es el objetivo, la pieza de caza mayor.

Salta a la vista. Mientras Sánchez habla de «unidad», «cogobernanza» y «consenso», el partido en el que solo manda él atiza y sacude. Van a acabar diciendo que el virus del mercado de animales de Wuhan se escapó de una covachuela de la Puerta del Sol repleta de conspiradores embozados.

Una y otra vez le preguntaron a Sánchez por los miembros de su comité central de expertos, aquellos que llaman fases a los derechos y libertades suprimidas por la alarma. Aunque la ley obliga,el Gobierno esconde sus identidades para que no se les presione. ¿Se imaginan a Rajoy ocultando los nombres? Sin duda se estaría acabando la democracia.

Con una habilidad tan fría como calculada, Sánchez fue despejando respuestas al campo del doctor Simón, que para eso está. Hablar sin decir; dónde vas, manzanas traigo. Por si faltaba algo, Sánchez empezó otro relato siguiendo la estela de su vicepresidente anti-euro, Pablo Iglesias.

Al dinero de la UE no se le puede llamar «rescate» aunque vayan a controlar la factura de cada gasto, tal y como ya se le ha advertido a nuestro Gobierno esta misma semana. En poco tiempo vamos a asistir a un proceso de camuflaje de un rescate europeo al que solo se le podría llamar por su nombre y apellido si gobernara el PP.

Próximamente en «Aló presidente».

Jan Pablo Colmenarejo ( El Correo de España )