NATURALIZAR EL INSULTO

Pablo Manuel Iglesias Turrion se está cultivando una úlcera de estómago por culpa De Vicente Vallés que se ha empecinado en ejercer su profesión de periodista sin dejarse impresionar por el cabreo indisimulado del colega de Pedro Sanchez

A sus incondicionales les incomoda que se subrayen los excesos, abusos e incluso sus naturales tics antidemocraticos, pero se rebelan contra un imposible porque el personaje no ofrece ni una sola arista en su perfil totalitario.

Como las críticas le cortan la digestión ayer ante desde el Palacio de la Moncloa, ante el razonable estupor a sus compañeros de gabinete dijo que “hay que naturalizar que en una democracia cualquiera que tenga presencia y responsabilidad en una empresa de comunicación esté sometido a la crítica y al insulto”.

Después de leer estas palabras deduzco que él líder eterno de Podemos faltó al colegio el día que dieron clase de educación cívica, porque naturalizar el insulto es propio de gañanes e inadecuado para que lo utilice un dirigente político si es digno, cultivado e inteligente.

La crítica, que tanto le molesta a él y a unos cuantos aduladores que están aborde de un ataque de nervios cada vez que reciben algún reproche, es un elemento sano y fundamental para el buen funcionamiento de un sistema de libertades que, aunque él no lo soporte, consiste en confrontar ideas distintas.En cambio el insulto deja al descubierto una total ausencia de reflejos y el escaso nivel intelectual del que en vez de argumentar eructa.

A Iglesias Turrion le conocí personalmente un día que aceptó comer con un grupo de diez periodistas de mi generación. En aquel almuerzo nos explicó lo qué fue la transición política , que nosotros sí habíamos vivido, y nos aventuró cómo debía ser el futuro, aunque en ningún momento nos anticipó su idea sobre el perfil de un buen periodista, porque sabía que ninguno de aquel grupo iba a aceptar en silencio su constreñida visión sobre la libertad de expresión.

Lo cierto es que los periodistas que hemos toreado durante años en esas plazas de la política en vez de en otros cosos menos cainitas , sabemos lo que es recibir insultos, presiones y amenazas. A nadie le conmueve que el poder le considere “persona non grata”, pero es la primera vez que yo recuerde que desde la mesa del Consejo de ministros se carta de naturaleza del insulto a un periodista.

Por cierto , Vicente Valles no es un ”supuesto periodista”, como le calificó Pablo Manuel Iglesias , aunque él sí tiene comportamientos de un “ supuesto demócrata”.

Diego Armario