NAVARRA, EN ALERTA ROJA

Hace casi tres años, en el debate de investidura de Uxue Barkos como presidenta del Gobierno de la Comunidad Foral, alerté de que Navarra no quería un cambio de izquierda nacionalista radical, que era lo que se estaba produciendo en ese momento. Alerté de la influencia de Bildu-Batasuna en el Gobierno, un partido que seguía -y sigue- sin condenar los atentados de ETA. Y alerté de la previsible subida de impuestos que el cuatripartito (Geroa Bai, Bildu, Podemos e IU) iba a imponer en Navarra.

Hoy, desgraciadamente, el tiempo me ha dado la razón. Y con creces. El proceso de batasunización que está imperando en Navarra en estos momentos, una comunidad que no es abertzale, ni siquiera nacionalista, responde a la hoja de ruta que el nacionalismo vasco está ejerciendo en la Comunidad Foral, pisando el acelerador ahora que termina la legislatura, con el único objetivo de conseguir que Navarra sea una provincia más del País Vasco.A través de tres ejes fundamentales: la lengua (el euskera), los símbolos (la ikurriña) y el territorio (la anexión a Euskadi), que es como todos los nacionalismos han intentado siempre conseguir sus propósitos.

Recientemente, la presidenta Barkos ha acudido a Madrid con el propósito de vender una Arcadia feliz, una Navarra idílica que sólo existe en su imaginación, pues la realidad, una vez cruzada la frontera, es otra. Los carteles que reciben al visitante hablan ya de Nafarroa, a pesar de que, aunque no todo el mundo es consciente de ello, el euskera no es una lengua oficial en toda Navarra. Y a pesar de que, a diferencia de lo que ocurre en otras comunidades con lenguas cooficiales, en Navarra el euskera lo habla el 6,7% de la población. Pero para Uxue Barkos y sus socios de Gobierno, Navarra debe ser Nafarroa.

Explica también Barkos en Madrid que, cuando alertamos de que la derogación de la Ley de Símbolos se hizo para intentar colocar la ikurriña en los edificios oficiales, estamos engañando a la gente. Pero lo cierto es que, durante los cohetes de las fiestas de los pueblos, y más grave, durante el chupinazo de San Fermín, la ikurriña -bandera de otra comunidad- ondeó alegremente en las fachadas consistoriales, con total permisividad de sus alcaldes y del propio Gobierno de Navarra. Afortunadamente, el Ejecutivo de España del Partido Popular, a través de la Delegación del Gobierno, interpuso recursos ante la colocación de esas banderas, y ahora los tribunales nos están dando la razón. La bandera de Euskadi no es legal en Navarra.

Igual que la bandera de Navarra no sería legal en otras comunidades. Porque la única bandera que nos ampara y protege a todos los españoles, sea cual sea nuestra comunidad, es la de España. Esa que algunos, en Navarra, hoy en día todavía intentan esconder. No es de extrañar que Uxue Barkos intente ocultar en Madrid lo que hace en Navarra. No es de extrañar que intente falsear la realidad de lo que día a día ocurre en la Comunidad Foral. Pero lo cierto es que gobierna arrodillada a los pies de Bildu, a quien jamás ha exigido que condene el terrorismo de ETA, y que es el partido que está buscando, desde el primer momento, la anexión de Navarra al País Vasco. Desde el primer pleno monográfico de la legislatura, sobre el «derecho a decidir», cuando de manera encubierta se aprobó poner en marcha los mecanismos para activar la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución.

Y es que el objetivo del nacionalismo es conseguir activarla para, como reconoció la propia Uxue Barkos, votar a favor de la anexión al País Vasco. O, lo que es lo mismo, votar a favor de la desaparición de Navarra como Comunidad Foral, diferenciada de Euskadi, y dentro de España. Y no hay que olvidar que esto que persigue el nacionalismo vasco que hoy gobierna Navarra, junto con los títeres cómplices de Podemos e Izquierda Unida, es y ha sido el objetivo de ETA, es por lo que algunos han matado, y tantos cientos han sido asesinados.

ETA se ha disuelto. Gracias a la inestimable labor de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, a quienes siempre estaremos agradecidos y a quienes, sin lugar a dudas, siempre querremos presentes en Navarra, aunque algunos les quieran echar; gracias al Estado de derecho, y gracias a la sociedad civil, esa que plantó cara a la banda terrorista sin más armas que manos blancas y lazos azules, y con un grito unánime: Basta ya. ETA no ha conseguido su objetivo, Navarra sigue siendo Navarra, esa gran comunidad dentro de ese gran país que es España.

Pero sus herederos naturales, Bildu-Batasuna, siguen sus objetivos desde las instituciones, y nuestra labor es desenmascararles, quitarles la capucha y las caretas, y plantarles cara, como día a día hacemos en el Parlamento navarro desde el Partido Popular. Por eso, igual que comencé la legislatura alertando de lo que pretende hacer el nacionalismo vasco, sigo y seguiré haciéndolo, en Navarra, en Madrid y donde sea necesario. No voy a permitir que lobos con piel de cordero falseen la realidad.

No voy a permitir que se humille a los navarros que no saben euskera, que son la inmensa mayoría, ni que se les discrimine. No voy a permitir que se coloque la ikurriña y se relegue la bandera de Navarra. Mi objetivo es conseguir que todos seamos conscientes de que Navarra no puede permitirse cuatro años más de nacionalismo. Y de que España no puede permitirse cuatro años más de nacionalismo vasco en Navarra. España no puede permitir la desaparición de Navarra. Lo que ETA no consiguió con las armas, no permitamos que sus herederos consigan en las instituciones. Aún estamos a tiempo.

Ana Beltráb Villalba ( El Mundo )