ES NECESARIO NO MANIPULAR LA MANIFESTACIÓN

El independentismo sigue empeñado en sacar provecho mediático de los atentados de Barcelona y Cambrils. Ahora, queriendo imponer condiciones para la participación en la manifestación de repulsa convocada por el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat para el próximo sábado. Ada Colau ha asegurado que la marcha será encabezada por miembros de los servicios de emergencia, de los comerciantes o de los Mossos, dejando en “segunda o tercera fila” a los representantes institucionales, algo inusual en este tipo de actos.

Esta propuesta, que podría ser razonable, puesto que se trata de homenajear a los ciudadanos de Barcelona, esconde sin embargo una intencionalidad de marcado carácter populista. Lo que Colau y el Govern pretenden es evitar una nueva imagen en la que los políticos catalanes compartan el protagonismo con los representantes de las más altas instituciones del Estado, con el Rey y el presidente del Gobierno a la cabeza.

Y hace un guiño también a la sectaria posición de la CUP, que ya anunció que no iría a la manifestación si lo hacía el Rey. Algunos de sus miembros, encuadrados en la corriente Poble Lliure, han llegado a asegurar que Felipe VI “es el culpable del ataque” y han llamado a protestar por su posible presencia. Es intolerable la actitud de un grupo marginal que mantiene como rehén al presidente Puigdemont y por extensión a todos los catalanes.

La marcha del sábado es un acto de solidaridad y de repulsa a la execrable matanza y nadie puede dictar vetos, como admitió el propio Puigdemont el domingo, ni imponer condiciones, ni poner en riesgo la necesaria unidad de todos los partidos e instituciones para luchar contra el yihadismo.

El Mundo