Bildu y ERC dieron ayer un paso más en esa estrategia de envalentonamiento que les consiente Pedro Sánchez a cambio de su apoyo a los Presupuestos.

Ninguno de los dos socios del Gobierno van a dar a conocer sus enmiendas parciales a las cuentas públicas, algo que hasta ahora nunca se había producido en este proceso de tramitación.

De hecho, se jactan de negociar en secreto todas las prebendas y cesiones que consigan obtener de Sánchez, y es de suponer que ninguna de sus enmiendas irá dirigida a defender el Estado de derecho o a recuperar a España de la recesión, sino a debilitar la democracia y tratar de demoler nuestro sistema de leyes.

Es de lo que vienen presumiendo desde que el PSOE y Podemos les han dado carta blanca para mantener su chantaje.

Más aún, resulta inquietante que ni siquiera en una negociación parlamentaria que debería ser transparente porque afecta al bolsillo de todos los españoles, Sánchez tenga la valentía de dar a conocer el coste real, en euros, de su claudicación.

ABC

viñeta de Linda Galmor