NI BORIS EL LETÓN LO TIENE CLARO

Después de darle muchas vueltas desde aquella infamia de Pedralbes parece que el papel del «mediador» en el «conflicto político» catalán lo va a representar un ilustre vecino de Galapagar. Por lo menos eso se deduce del anuncio que el propio Pablo Iglesias hizo ayer sin que nadie se lo sugiriera: «Me ha pedido Pedro Sánchez que esté en la mesa de diálogo».

De esta forma, la parte secesionista tiene un apoyo más cuando se hable del llamado «derecho a decidir del pueblo catalán» pues el líder podemita está a favor de que solo los catalanes decidan qué es lo que tiene que ser España. Lo tiene dicho. Referéndum, sí.

No va a hacer falta, por tanto, ni recurrir al socialdemócrata letón Boris Cilevics, que estos días se pasea por España indagando sobre cómo se vulneran aquí los derechos fundamentales de Junqueras y el resto de los condenados. El otro día Boris el letón se fue al Tribunal Supremo a interrogar a los fiscales, que lo primero que hicieron fue preguntarle si se había leído la sentencia. El «relator» contestó que no, con un desahogo que dejó perplejos a los fiscales.

Tan mal quedó Boris el letón que luego, cuando visitó el Parlamento catalán, se negó a reunise con Ciudadanos, no fuera el hombre a llevarse otro disgusto conociendo la verdad. Sí se reunió, claro, con la ANC y sí irá a Lledoners. Así que al informe que Boris traslade a la Asamblea del Consejo de Europa solo le faltará un lacito amarillo y un «freedom for Catalonia». A estas alturas es sorprendente la cantidad de bochornos que es capaz de aguantar España.

Otro de los candidatos podía haber sido Rodríguez Zapatero, cuya experiencia en el oficio (lleva 39 viajes a Venezuela) es directamente proporcional al agravamiento de aquella crisis.

Todo está allí mucho peor desde su primer viaje y poco o nada conocemos de su presunta mediación, más allá de los abrazos que reparte al chavismo en el Palacio de Miraflores. Ni un informe, ni una rueda de prensa… nada, todo tan oscuro como aquella madrugada de Delcy en Barajas en la que Ábalos «salvó a España».

Descartados Boris el letón y Zapatero, sentar a Iglesias a la «mesa de negociación» es lo primero que se le ha ocurrido al doctor Sánchez. El vicepresidente segundo es un auténtico experto en el «conflicto catalán».

De hecho, de las 3.000 líneas que ocupaba su programa electoral, Iglesias despachaba el asunto en… cinco líneas. Y en ellas estaba el referéndum. Ni Boris el letón lo tiene tan claro.

Álvaro Martínez ( ABC )