NI LOS JORDIS ENCIMA DEL PATROL

» Estamos ahí con la mano tendida para solucionar este conflicto. Esto es lo que esta sentencia tiene que ser». El que dice tender la mano es Andreu Van Eynde, letrado de Junqueras y Romeva, que remataba ayer con ese salero el informe por el que pedía al Tribunal Supremo que absuelva a sus defendidos de los gravísimos delitos de los que se les acusa «y devuelva la pelota a la política».

Vistos los precedentes, y tras el tostón separatista que se largó en su primera intervención ante la Sala, no cabía esperar ahora un trabajo de jurista fino, de esos que dan la vuelta al Código Penal, a la jurisprudencia nacional, a los tratados internacionales y hasta al Código de Hammurabi si hace falta para intentar convencer a los magistrados.

El mitin de Van den Eynde no lo mejora ni el último vídeo-lazo de Guardiola, ni los Jordis, megáfono en mano, encima del Patrol de la Guardia Civil. Qué ardor sin sustancia jurídica alguna, cómo vibraban ayer los CDR con ese alegato sobre los presuntos derechos del «poble» y de esa supuesta criminalización de las ideas que tanto «indigna a los catalanes».

En realidad fue el informe esperado cuando en vez de a un penalista solvente se elige como abogado a un activista político. No es casual que el 1-O Van den Eynde se pasease por donde estaban las urnas pidiendo los papeles (la orden judicial) a los guardias civiles.

Ir con poco más que un alegato «indepe» cuando tu defendido se juega veintipico años de cárcel no parece lo más sensato, como tampoco lo es poner a los magistrados «a solucionar este conflicto político» en vez de a impartir justicia, que es a lo que se dedica un tribunal.

En realidad Van den Eynde es la versión jurídica de la alienación colectiva que sufre el separatismo y que trata de convencer al mundo de que en España se persigue una ideología, la independentista, cuando el que manda en la Generalitat es un independentista del mismo calibre que quien preside el Parlament o los que se sientan en el Congreso, que son decenas.

Desde luego, reprimiendo ideologías el Estado español es una auténtica calamidad. Otros letrados, conscientes de lo que hay en juego, sí han optado por una defensa jurídica de sus clientes, circunscrita al ámbito penal y alejada del estéril activismo político y de todas esas manos tendidas, fofas y mentirosas como las que se ofrecen sin ganas, que ahora suplican auxilio después de haberse alzado contra la unidad de España, su democracia y su Constitución.

Álvaro Martínez ( ABC )