» NI PENA NI MIEDO » DICE LA MUÑECA DE MARLASKA

Siempre me gustó el lema de la bandera brasileña: “Orden y Progreso”, de gran efectividad operativa. Como también lo es el lema: “Ley y Orden” de la Guardia Civil. Lemas al que hoy agrego el de la muñeca de don Fernando Grande-Marlaska: “Ni pena ni miedo”.

Ni pena ni miedo ante la situación de España, espectáculo deplorable al que se nos ha conducido, cuya situación viene marcada no tanto por un gobierno presidido por un psicópata, calificación pericial de varios expertos de reconocido prestigio en la ciencia de la psiquiatría, como por la quiebra del Estado, a duras penas sostenido por la inercia de un quehacer al modo de lo que ocurre con la distancia de frenado en los vehículos de motor.

Siendo, no me cabe la menor duda, que si no estuviéramos dentro de la Unión Europea iríamos resueltamente al Estado fallido.

Ni pena ni miedo ante la rectificación que necesita España, comenzando por reafirmar su unidad e independencia como nación soberana y garantizar una Justicia independiente e igual para todos. Rectificaciones básicas quebradas en un tiempo de deriva.

Ni pena ni miedo para que la Iglesia proclame alto y claro el mensaje del Reino, porque el Magisterio de Cristo Jesús, desde su perspectiva sobrenatural, ilumina todo el mundo temporal. El mundo político, el mundo social, el mundo cultural, el mundo laboral, el mundo económico; las relaciones entre los hombres y entre los pueblos; la paz y la guerra…

Todo lo temporal recibe luz y claridad en su Magisterio, y todo lo dirige hacia el bienestar de los hombres y de los pueblos; hacia la moralidad y la rectitud; hacia la virtud y la santidad, y todo lo hace converger hacia la salvación de los hombres y la gloria del Padre: fin último de la Creación.

Ni pena ni miedo para que los ejércitos de España asuman la dimensión de considerarse el pueblo en armas, implementándose el servicio militar obligatorio.

Ni pena ni miedo ante la oportunidad que se nos brinda para derrocar este gobierno de ineptos y sostenido por chusma, a muchos de cuyos personajillos habría que devolverles a las alcantarillas: presión, presión, presión.

Ni pena ni miedo porque se nos acaba el tiempo, y rescatados no tendremos capacidad operativa para salirnos de los márgenes que se nos impongan, comenzando por ser el balneario de la clase obrera europea y el paraíso de todo tipo de mafias. Un país de camareros y prostitutas.

Ni pena ni miedo para reivindicar con José Antonio que el ser español “es una de las cosas más serias que se pueden ser en este mundo”: El III Concilio de Toledo. Santiago y el origen de la Gran Perdonanza.

El primer modelo de Estado: Monarquía y Cortes. La fórmula española de la Ilustración. La lección de 1808. La Cruzada Nacional contra el comunismo. Los 40 años de paz, prosperidad y progreso de la España de Franco.

Sustrato suficiente desde el cual, sin pena ni miedo, rectificar.

Pablo Gasco dela Rocha ( El Correo de España )