NO AL TELEGOLPISMO

De nada sirve que toda Europa se vuelque en ayudarnos contra el golpismo catalán si el Gobierno del señor Rajoy y la señorita Soraya siguen tolerando, financiando y mimando el aparato de propaganda y agitación del golpismo, cuya fuerza reside en las televisiones. En las dos que protegen los señores presidentes de la Generalidad, don Mariano y doña Soraya, la TV3 que se niegan a cerrar y La Sexta que crearon delictivamente y siguen protegiendo como lo que es, la silenciosa protectora de la imagen de esa excelentísima nulidad que tenemos como vicepresidenta.

Hemos visto ya a algún egregio inquilino de la cárcel encima de un coche de la Guardia Civil arengando a las masas. Pero hemos visto también a los periolistillos de la televisión golpista catalana encaramados al mismo coche y el Gobierno de Madrid, que es el de la Generalidad, les sigue manteniendo el sueldo. Eso no puede continuar así. Nada podemos pedir al Fiscal General del Estado, cuya acreditada sumisión al Ejecutivo del Melindre lo ha desacreditado de por vida. Tendremos, pues, que pedirle a Vox que haga lo que debería hacer Ciudadanos, ya que el PP no existe y el PSOE está con el PSC, o sea, en tierra de nadie, pero tirando a golpista.

Ayer me sorprendió gratamente ver a Albert Rivera saludando la detención del golpista de Waterloo por la Policía alemana. Fue el único de los líderes políticos que saludó el fiasco del politicastro fugitivo. Falta que los partidos que se llaman constitucionales, aunque no siempre lo sean, apaguen el verdadero motor de la agitación contra España y el régimen constitucional, que es la televisión, en Madrid y Barcelona.

Mucho se quejan algunos, y con razón, de la actitud de la Justicia belga. Pues lo más belga, en el sentido más sórdido y siniestro del término, es la actitud de desafío permanente al orden constitucional que mantienen las televisiones públicas de la Generalidad, o sea, de Soraya y Mariano, y el duopolio A3media/La Sexta y Tele5/Cuatro, obra de Mariano y Soraya.

Cuando acabe por haber víctimas en las algaradas promovidas por esas televisiones golpistas, sin las que nada podrían hacer los desastrados vencidos del Prusés, vendrán algunos a pedir prudencia. Lo más prudente, desde hace años, era cerrar a cal y canto cualquier ventana al golpismo. El Gobierno las mantiene de par en par.

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )