Éste no es un Gobierno para una crisis bélica como no lo fue para afrontar una pandemia.

No sólo por ineficiente y falto de preparación y de ideas -incompetente, en suma- sino porque su cohesión interna, ya de por sí escasa, se tambalea en cuanto surge una emergencia.

Éste era un Gabinete de propaganda y buen rollito, de concesiones al separatismo envueltas en la retórica de la convivencia, de antifranquismo retroactivo, de gasto subvencional, ecofeminismo, transición energética y demás banderas de progresía posmoderna.

Y en cuanto surgió la primera dificultad seria se encontró sin recetas ni herramientas con que resolverla.

No había adultos en aquella sala de Moncloa que aplaudía a Sánchez a su regreso de Bruselas con un cheque en la cartera mientras cientos de españoles morían a diario en unas UCI repletas.

Ignacio Camacho (ABC )