NO ES UN GOLPE DE ESTADO

Venezuela, ese país tan querido y tan cercano para los españoles, vive desde ayer en el caos, en busca de una salida ordenada a la ruina civil y económica en la que el chavismo ha sumido a una de las naciones más ricas del mundo.

Es curioso cómo la opulencia no siempre es una bendición, incluso puede volverse en contra de la tierra que la posee. Cierto es que los millones de humildes ciudadanos que padecen la actual situación nada tuvieron que ver con la pésima administración de tanta abundancia.

Millones de pobres que malviven en una dictadura que los sojuzga sirven de estampa escabrosa y vergonzante para la extrema izquierda española que defiende al régimen chavista. Lo de Guaidó y Leopoldo López no es un golpe de Estado, como pretenden los comunistas de aquí.

Es un grito de libertad para llevar a su pueblo a la normalización democrática, económica y social. Por eso resulta tan lamentable la tibieza del actual Gobierno de España. Es bien cierto que en democracia los poderes no siempre representan ni el sentir ni la voluntad de la ciudadanía. Los españoles están con los venezolanos, no con su dictador.

El Astrolabio ( ABC )