NO HAY CIELO, SINO TECHO PARA IGLESIAS

No hay tampoco que leer en clave nacional lo que ocurre fuera de la meseta. Vale, pero el monclovita power no engancha ni enriquece a sus filiales autonómicas. El Sansón de Galapagar sale con la coleta trasquilada porque hay algo que nunca falla en política: mejor el auténtico que la copia.

Y Podemos hace ya mucho tiempo que ejerce de sucursal madrileña del radicalismo montaraz que, tristemente, señorea en la periferia. Iglesias es vicepresidente pero se ha caído del cielo como un ícaro de cera derretida. Lo suyo tiene mucho de soberbia, mala estrategia y contumaz sordera.

Si escuchara más a «la gente» en vez de abroncarla igual se pensaría un mucho dejar doblada en una armario la permanente pancarta de cabreado de diseño que tanto enarbola.

Pablo ni es ya un rebelde y su causa cada vez interesa menos. Lo suyo ahora es ser consorte de unos aliados que han acabado por arrollarle. Eso, el auge del independentismo es lo que hay que lamentar.

La agonía del PP en el País Vasco es una pésima noticia para el constitucionalismo, ahora que ya nadie puede dudar de que eso, la defensa de la Constitución y de la unidad de España, no es un asunto de Estado para el inquilino de La Moncloa

Quizá ha llegado el momento de que el PP abandone los complejos y recupere un discurso que emborronó con sus seculares miedos. No tendrá ayuda en el País Vasco, pero al menos dejará de ser el peor reverso de sí mismo.

Agustín Pery ( ABC )