NO HAY DRAGÓN EN ANDALUCÍA

«Esto no es Juego de tronos«, dijo Susana en el debate de TVE. Cuando la serie vino a rodar a Andalucía, les salió una cosa mora, hercúlea y susanista, con serpientes en los naranjos, fuentes de palma y veneno con brocal. Todos allí, claro, hicimos la columna sobre Juego de tronos y Susana: una Khaleesi con dragones en la bañera o una Cersei con trenzas de soga y leche de amapola.

Susana es Cersei, afirmó en el mismo debate Teresa Rodríguez, que ya se había retratado en Internet como Daenerys. Juanma Moreno le contestó con un vídeo invocando a la Fuerza. Sólo Juan Marín, con ese aire suyo, como sesentero, de estar siempre rellenando la quiniela en la barbería, parecía ajeno a estas frikadas.

En Andalucía no hay combate épico, aunque a mí me guste meter un dragón allí, como si fuera un broche de salamandra en el pelo femenino, y hasta los mismos políticos finjan guerras míticas de la era de Netflix. Teresa Rodríguez, «rompedora de cadenas» y demás títulos empoderados, no tiene otro horizonte que pactar con el susanismo.

Todo lo suyo acaba en comerse ese limón, como en una escena de triclinio con Calígula. A Juan Marín, que ha sido el abanicador babilonio de Susana y ahora se espanta de la corrupción o del paro, no se le ve destino más seguro, igualmente, que la Doña, ante cuyo trono de Dama de Baza volvería a espantar las moscas de Andalucía. Juanma Moreno, por su parte, reza y confía mientras aguarda el hacha de sombra que cayó sobre Soraya. Su mayor esperanza ha sido pedirle el voto a una vaca, como un ermitaño ya loco.

No hay épica porque todo está escrito. No hay serie, no hay sorpresa, no hay puñal en la capa ni héroe resucitado. El PSOE andaluz es un imperio que no está guardado por dragones sino por borriquillos de noria y gorriones de lluvia y migajón.

No hay un gigante que matar, como en los cantares o en los videojuegos, sino una especie de hormiguero subterráneo, ese cementerio vivo de las hormigas con su reinado de sobras y su inmortalidad numerosa, a lo largo de toda Andalucía y de sus pueblos.

Si leyeron mi reportaje sobre El Pedroso y los ERE, lo entenderán. Así que en el episodio del domingo me dormiré. Salvo que me haga saltar de la cama el improbable rabo de lagartija de un dragón muerto en una trampa de ratones.

Luis Miguel Fuentes ( El Mundo )