Que el tiempo te lo dirá, porque no hay nada más bonito que saber sin preguntar. Según las Etimologías de San Isidoro, es la experiencia vivida, que tan solo es cruzar el umbral de un instante del que no tienes consciencia de haber cruzado. Cuando adquieres la experiencia, flor de un día, porque llega la pérdida de la memoria y no te sirve de nada.

Si los dioses te protegen, quizás hasta llegues a reírte de tu propia existencia. Que te haga gracia la estupidez humana y la que pueda tocarte, no deja de ser bastante preocupante. Lo ideal sería estar normal, y también serlo, si supusieramos lo que es y cómo se manifiesta. Si no entendemos lo que es normal, desde luego, sí que sabemos que tú no lo eres.

Pero no sólo el conocimiento de entender lo que nombramos por Normal, si no también comprender lo que sentimos por Ideal, y si pueden coincidir o ser una sola identidad. Debería caber en la cabeza la Biblioteca de Alejandría. Sería como asumir el misterio del fino cristal o la plata joven con que quieres adornar la entrada de tu propio corazón.

Cuánto tiempo llevo buscando la cornisa del purgatorio para encontrar a los amigos que se fueron con la pandemia, como el tío los mixtos, y despedirlos como Dios manda. Se puede llegar cerca en un todo terreno por las pistas forestales.

La masa humana actúa como vemos, tal que un regimiento indisciplinado de zombis. Un rebaño que ha decidido asesinar con alevosía al pastor, para quedar en manos del lobo. Asesina al ángel de la guarda para que lo guarde el demonio. Eso le seduce y provoca. Movido por su instinto de supervivencia, desmedida ambición y bajas pasiones se estrella contra la autodestrucción.

Ese es el resultado de su razonamiento enfermo, por la equivocación de Dios. Dios no estaba muy sobrado aquél día. Tan cansado, se quedó dormido como un tronco en la siesta. Es una sociedad líquida, aguada como el vino, que no se sabe cuál es su color; psicológicamente enferma, y tras pasar por su degradación y corrupción ha recalado en este estado de descomposición para apalancarse.

Una casa de locos, matándose, sin que haya un solo cuerdo que ponga orden. No hay más que ver lo locos que están todos los psiquiatras. ¿Cómo andarán los clientes? Lo tienes en la calle, en la tele, pese a la manipulación informativa, de contar las cosas del modo y manera que dicta el que detenta el negocio, y gana dinero.

Puedes creer que todo el mal que ves no es un espejismo, es tan cierto como que lo estás viviendo, malamente o sufriendo, tantas veces. Ya depende de si das limosna a toda la ristra que te la pide y al final te pones tú a la cola.

No te vendría nada mal probar un poco de tu propia medicina.

Fígaro ( El Correo de España )