NO QUIEREN PACTOS, QUIEREN UN TRÁGALA

Prueba de que la propuesta del Gobierno de unos pactos de Estado, al estilo de aquellos de La Moncloa de la Transición, no es precisamente sincera es que mientras los ministros que los urgen y ponen cara de pena, el PSOE agita a sus cuadros de mando y a sus bases para que ataquen al principal partido de la oposición.

Y sin remilgos, que no les importa dejarlo por escrito, bien a golpe de tuit insultantes (como el de Adriana Lastra) bien en carta firmada por la propia vicesecretaria general y el secretario de Organización, José Luis Ábalos. Esos tuit en los que Lastra copia incluso el lenguaje de Vox para arremeter contra el PP son la prueba del nueve

 de que ese llamamiento al diálogo y ese festival de presuntas concordias -formato «Viva gente, la hay dondequiera que vas»- son solo una maniobra con la que el Gobierno y los partidos que lo sustentan tratan de pedir árnica a la oposición.

No persiguen pactar nada con nadie, quieren que se callen y no enjuicien la labor de quien ha asumido el control total en el Estado en esta crisis, con un poder que jamás haya tenido ningún Gobierno, al menos en democracia, porque afecta a libertades esenciales de los ciudadanos. Y con esa autoridad casi plenipotenciara tienen el Parlamento prácticamente cerrado, lo que impide que la oposición cumpla su papel fiscalizador de la acción de gobierno. Todo cuadra.

Y en estas, llegan Ábalos y Lastra y movilizan a sus militantes y cargos para que arreen fuerte al PP. Y como a Sánchez le llueven chuzos de punta hasta en el «New York Times» -siempre tan candorosamente progresista- piden que vayan echando la culpa de toda esta catástrofe al PP aireando la mentira cien mil veces repetida de cómo ha recortado, por ejemplo, el gasto sanitario en Madrid. La fuente, claro, es cualquier tertuliano de las teles de progreso o el intrépido «enfermero de La Paz».

Piden Sánchez y sus ministros pactos de Estado y citan a la entente a los partidos que quieren acabar con el Estado, socios suyos de legislatura, por cierto. No quieren pacto alguno con el centro-derecha, quieren un trágala. Y entre tanto Adriana y José Luis, aquel héroe que salvó a España en el «Delcygate», siguen agitando el odio al rival político, la división y el miedo.

Ya saben: «¡ Que vienen los fachas !».

Álvaro Martínez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor