España que es un país de amiguetes en cuyo espíritu anida la traicion, nos da milagros como este. Pedro Sánchez, enviando material de guerra a Ucrania, en contra de su gobierno comunista de coalición.

Esta frase del titular que alude al hecho de la imposibilidad de hacer dos cosas diferentes al mismo tiempo, en este caso, a que el señor cura no puede dar la misa, y al mismo tiempo tocar las campanas, sucede aquí. (Sucede, de suceso) O ir en la procesión tras la cabecera de la comitiva que sabe que tras la misa va la mesa, allí con la cruz, el caldero y los faroles y el señor cura con los ornamentos religiosos hasta los pies vestido y cantando todos por la calle: Santa, Santa María, madre de Dios… Qué bonito!

Estos milagros sólo deben darse en España, tierra de María. Estar de esta guisa y a la vez y repicando las campanas a tutiplén en la torre, animando a que sea ostensible el milagro. Pura magia. A ver si Pedro Sánchez -que miente hasta cuando dice la verdad- tiene unos poderes especiales milagrosos y nos acabamos de enterar. Sería verdad si España país de pícaros y mangantes, no fuera el país más cabron del mundo.

Milagros a Lourdes. Pedro Sánchez no es de fiar y nadie en Europa lo cree ni se fía de él, por eso fue el último en enviar el material a Ucrania. Si dijera la verdad se vería que quiere ser como Putin, un putinejo del tres al cuarto. La niña de la curva, la Belarra, y los de Podemos ponen el grito en el cielo.

Pero Yolanda Díaz, la meiga gallega que quiere atacar a Feijóo (entre gallegos bien se entienden) imbuida en la trepa del poder, da toda la razón a Sánchez (joder que tropa) Al poder se agarran como a un clavo ardiendo. Qué tendrá el poder…. Pedro Sánchez no lo soltará ni a tiros. Lo mismo que Putin o Leni y Stalin, espejo donde se mira Putin y cuya abuela era la cocinera de Stalin, y ahora él nos da el menú. Un menú envenenado. La cosa es genética.

La cosa empieza en la promiscuidad socialista, como la dada en Andalucía que ahora se descubre que había una asociación que incluía en gastos sociales la visita a los puticlubs. Con el dinero de todos a putas que el dinero público no es de nadie, dijo la egabrense Carmen Calvo.

La proverbial depravación de los «progresistas» ya sabemos que no tiene límites en el robo y que es la puerta del comunismo, de Putin o de Maduro, que en el fondo es el mismo. El socialismo autoriza a robar y el comunismo a matar.

Interesante saber entre que gente estamos y está la Justicia con los nuevos audios del «clan Delgado, Garzón y Villarejo» que sale en Libertad Digital y que nos da la mejor idea de cuál es nuestro caso.

Todo cuanto acontece es causa del avance del comunismo que aunque disfrazado de mil nombres para engañar a los penitentes es el estado más abyecto que nos puede caer encima mediante la dictadura más cruel del hambre el dolor y la muerte como Putin está sometiendo a Ucrania.

Fígaro ( El Correo de España )