NO, SEÑOR JUEZ, NO

A LA atención del Ilmo. Sr. Ricardo González, Magistrado de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra.

«Señor juez, con la venia. He leído atentamente el voto particular discrepante emitido por Su Señoría en la sentencia que condena a los cinco acusados de La Manada por abuso sexual continuado contra una joven en los Sanfermines de 2016.

Puesto que carezco de formación jurídica, respeto su interpretación del Código Penal para pedir la absolución de este grupo de machos a los que una joven de 18 años condujo hasta un portal angosto con el fin de excitarse sexualmente en un ambiente de ‘jolgorio’ y ‘regocijo’. Según sus mismas palabras. Llama la atención, es verdad, que S.S. tenga una visión tan distinta de sus dos colegas de Sala, que han condenado a los acusados a nueve años de cárcel. Cada juez es un mundo. En sus manos está la interpretación del Código Penal. Santo y bueno.

No. No es del Código Penal de lo que yo quería hablarle. Es de la vida. De las mujeres. De su dignidad. Del respeto a la intimidad. Del derecho de las víctimas que acuden a pedir justicia a no ser insultadas en sus textos jurídicos. Usted tiene derecho a pedir la absolución de La Manada. Pero no a degradar, humillar, ofender, ultrajar y hacer escarnio de una mujer que denuncia haber sufrido una violación. Puede usted considerar que los hechos no merecen castigo penal. Lo que de ninguna manera es asumible, ni aceptable, sino vergonzoso, es que S.S. aprecie «regocijo» y «jolgorio» en el mismo portal donde la víctima se sintió violada.

Me permito recordarle cómo define ambos términos la RAE. ‘Regocijo: Alegría intensa o júbilo. Jolgorio: Fiesta, diversión bulliciosa’. Piénselo. ¿De verdad alguien puede creer que esas prácticas sexuales de los machos que se detallan -hasta extremos ciertamente llamativos- en su voto particular fueron jubilosas para la víctima? No necesitaba atacar la dignidad de esta mujer para absolver a sus agresores.

Usted puede considerar -con el Código Penal en la mano- que no la violaron. Pero le digo, no se me ocurre ninguna razón por la que una joven denuncie una violación si en realidad los cinco machos de La Manada le proporcionaron el placer y la «excitación sexual» que refiere en su texto. Con la venia, esas consideraciones suyas son indignas, indecentes y obscenas. No, señor juez, no. Las mujeres no disfrutan siendo violadas. Y por eso salen a la calle. No porque hayan sido atacadas por el virus del populismo salvaje».

Lucía Méndez ( El Mundo )